Hace dos años, me colé en el auditorio de la Asamblea General de la ONU para la Cumbre de Acción Climática. Tenía un pase de prensa, pero los guardias no dejaban entrar a más periodistas en la sala principal. Así que me coloqué mi pequeña cámara al hombro y seguí a los fotógrafos profesionales hasta los fosos situados a los lados de la enorme sala.
Antes de que me diera cuenta, estaba sentada en un escritorio desde donde veía a la líder de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, a Evo Morales de Bolivia y a Mark Rutte de los Países Bajos conversando, mientras el auditorio se llenaba rápidamente con casi todos los líderes mundiales.
Entonces comenzó el espectáculo.