
Policía antidisturbios en las protestas en Charlottesville, Estados Unidos, en agosto de 2017. Imagen: Stephen Melkisethian/Flickr. Algunos derechos reservados.
Este artículo es parte del Derecho a la Protesta, un proyecto de colaboración con las organizaciones de derechos humanos CELS y INCLO, con el apoyo de la ACLU, que examina la fuerza de protestar y su papel fundamental en la sociedad democrática.
Visto desde una perspectiva particular, el aumento en todo el mundo de la incidencia de las manifestaciones es un acontecimiento bienvenido. No hace mucho tiempo, había básicamente dos opciones para aquellos que se vieran acosados por un Estado abusivo: rendirse y esperar, como uno hace hasta que el mal tiempo escampe; o tomar las armas para defenderse.