
Miembros de la CPSJA recuerdan a los que perdieron la vida defendiendo la paz en la guerra civil de Colombia
El verano pasado – un año después de terminar mi libro The Power of Staying Put (El poder de quedarse en el sitio) – regresé a La Holandita, Colombia, donde tiene su sede la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (CPSJA). Mi admiración por la perseverancia, el ingenio y el compromiso de la CPSJA con la resistencia no violenta ante la guerra no había disminuido lo más mínimo.
Expuesta todavía a la represión y a la estigmatización por parte de los grupos armados presentes en la zona, esta pequeña comunidad agrícola del noroeste de Colombia sigue practicando una gran variedad de tácticas de resistencia civil que han sustentado la vida y los medios de subsistencia de sus habitantes durante casi dos décadas. Como comunidad de paz, la CPSJA no coopera ni busca el apoyo de grupos o entidades cuyo poder derive del uso de las armas, a saber: las fuerzas del Estado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los grupos paramilitares.