La última vez que el gobierno colombiano y el grupo rebelde izquierdista Ejército de Liberación Nacional (ELN) iniciaron negociaciones, en el 2018, estas se vieron interrumpidas por un coche bomba que estalló en Bogotá en una academia de policía, y que causó 20 muertos. El ELN reivindicó la autoría de la bomba, que puso fin inmediatamente a las negociaciones. Ahora, el gobierno y los rebeldes vuelven a la mesa de negociaciones.
Con muchos ciudadanos descontentos por cómo ha transcurrido la aplicación del histórico acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y el grupo rebelde de izquierdas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), las negociaciones con el ELN se enfrentan a un nuevo reto: el escepticismo.
Este escepticismo es comprensible, ya que sigue habiendo miles de personas desplazadas y en confinamiento forzoso debido al control que siguen ejerciendo en todo el país los grupos armados. Esto plantea muchas preguntas substanciales, la principal de las cuales es: ¿qué podemos aprender de las deficiencias durante las negociaciones de paz con las FARC?