Para frenar la propagación de la Covid-19, un tercio de la población mundial está encerrada. Mientras que las grandes ciudades están inundadas de casos, las islas oceánicas aisladas están entre los últimos lugares del planeta libres de la enfermedad. El aislamiento, al parecer, ayuda durante una pandemia.
¿O no lo hace? Millones de personas viven en pueblos y aldeas amazónicas aisladas a las que sólo se puede acceder por barco o por avioneta: muchos de estos pueblos están a unos pocos días de viaje en barco de la ciudad principal más cercana.
Y a pesar de haber sobrevivido a la primera parte de la pandemia sin muchos casos, el Amazonas brasileño está experimentando ahora un gran brote de Covid-19. El sistema de salud de su ciudad más grande – Manaos – colapsó sólo tres semanas después de su primer caso confirmado, y la ciudad se ve obligada a enterrar a muchas de sus víctimas en fosas comunes. Por ahora, incluso algunos indígenas de las poblaciones más aisladas están siendo infectados.