Entender una gran crisis de carácter global como es la pandemia de la Covid-19 es particularmente complejo. Las realidades socioeconómicas y demográficas son distintas, los contextos sanitarios son diversos, las fuentes de información dispares y solo queda recurrir a la comparación de números, quizás porque los números tienen un aire de objetividad y neutralidad que otras fuente de información no tienen.
Sin embargo, obsesionados con las cifras de los grandes titulares, tendemos a olvidar regiones afectadas por esos mismos desastres que no vienen acompañadas de números espectaculares que llamen suficientemente la atención.
Así, a menudo son las regiones olvidadas, habitadas por poblaciones particularmente vulnerables, las que escapan a la atención de las políticas públicas y al escrutinio de los medios, y son las pagan el precio más alto.