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Covid-19: ¿una oportunidad para el multilateralismo en América Latina?

Los gobiernos latinoamericanos aún pueden aprovechar la Covid-19 como una oportunidad para rediseñar una gobernanza regional

Covid-19: ¿una oportunidad para el multilateralismo en  América Latina?
Vacunación contra la Covid-19 en Sao Paulo, Brasil | ZUMA Press / Alamy
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La pandemia de la Covid-19 puso al descubierto, quizás como ningún otro problema global, los desbalances cada vez más injustificables que caracterizan al mundo de hoy. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 10 países concentran el 75% de las 5 mil millones de dosis de vacunas administradas a nivel global. Y aunque se estima que para mediados de 2022 habría vacunas para inmunizar a toda la población del planeta, el desequilibrio entre los niveles de vacunación de la población adulta se mantendría. De hecho, se proyecta que los países más ricos tendrán un excedente de mil doscientos millones de dosis más de las que necesitan.

Esto reafirma los temores expresados a principios de 2021, cuando comenzaron los procesos de vacunación, donde se alertaba que nueve de cada diez personas de los países en desarrollo no iban a poder recibir la vacuna de la Covid-19 antes que el año terminara. En ese entonces, el llamado era a liberar las patentes para aumentar la producción de vacunas. Hoy, el pedido es que los Estados cooperen para lograr avanzar en modo compacto en la vacunación, sin especulaciones y con una mirada integral y de largo plazo.

La pandemia también agudizó la fragilidad de ciertos procesos globales; la gobernanza del orden internacional no ha sido la excepción. Pese a la masiva movilización de agencias y organismos internacionales, especialmente de los organismos y programas bajo el paraguas de las Naciones Unidas, las medidas unilaterales y basadas en los intereses de los Estados nacionales han prevalecido. En América Latina, una de las regiones más golpeadas por el virus, en línea con la desafección por las instancias multilaterales de diálogo y con la fragmentación que se viene profundizando en los últimos años, la región no logró articular posiciones para dar una respuesta conjunta a la pandemia.