Esta parálisis es alarmante. Como organismo encargado de garantizar que los intercambios comerciales entre los países se realicen de la forma más fluida, previsible y libre posible, y de promover un orden comercial internacional basado en la transparencia, la no discriminación y la reciprocidad, la OMC tiene un rol central en el funcionamiento de la economía mundial que ahora no ejerce. Aunque no hace parte de la ONU ni de las instituciones financieras multilaterales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional), la OMC reúne a 164 miembros que representan el 98% del comercio mundial.
Las raíces de la crisis
La creación de la OMC en 1995 fue el resultado de siete años de negociaciones para modificar el acuerdo GATT, firmado en 1947 por un grupo reducido de países industrializados, con el fin de adaptar las reglas del comercio internacional a la realidad de una economía en globalización y en la cual los países en vías de desarrollo comenzaban a jugar un papel cada vez más preponderante.
Una nueva negociación comenzó en 2001, conocida como la Ronda de Doha, con el objetivo de profundizar aún más la liberalización del comercio y de lograr un nuevo acuerdo comercial internacional que respondiera a las necesidades y dificultades de los países menos desarrollados.