democraciaAbierta: Opinion

López Obrador sale fortalecido de su "auto revocatoria"

Los resultados del referendo, convocado por el mismo presidente mexicano, preparan el terreno para las elecciones del 2024.

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Miguel González Palacios
15 abril 2022, 12.00am
La opción ganadora fue “Que siga”, con 15,15 millones de votos, que equivalen a cerca dcerca del 92% de los sufragios.
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El pasado 10 de abril, los mexicanos fueron convocados a las urnas para decidir sobre la permanencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la presidencia del país.

La opción ganadora fue “Que siga”, con 15,15 millones de votos, que equivalen a cerca del 92% de los sufragios. Sin embargo, en los comicios sólo participó el 17,7% de los casi 94 millones de mexicanos habilitados para votar, una cifra muy inferior al umbral del 40% que establece la ley para que el referendo fuera vinculante.

¿De qué sirvió, entonces, este referendo? Al menos para López Obrador, ha servido para varias cosas.

Primero, una de sus propuestas de campaña para revitalizar la democracia del país, aquejada por la corrupción, la impunidad y la falta de representatividad, era crear nuevos mecanismos de participación ciudadana. Para ello, impulsó una reforma constitucional en 2019, que además del referendo revocatorio, también habilitó la consulta popular.

Al ser él mismo el primer presidente que se somete a este tipo de referendo, AMLO no sólo refuerza la imagen de ser un mandatario que cumple lo que promete, sino de que además no le tiene miedo a escuchar la voluntad popular.

AMLO refuerza la imagen de ser un mandatario que no le tiene miedo a escuchar la voluntad popular.

Segundo, los resultados del referendo confirman a través de un mecanismo democrático concreto la favorabilidad del presidente en las encuestas, que ronda entre el 55 y el 64%.

A pesar del bajo nivel de participación, y de que el número de votos que apoyaron su continuidad fue casi la mitad de los más de 30 millones que lo llevaron a la presidencia, recibir el respaldo de 15 millones de ciudadanos, justo a la mitad de su mandato, se convierte en un arma poderosa que AMLO puede usar para defenderse de los ataques de sus contradictores.

Tercero, la campaña del referendo le sirvió al presidente para activar el compromiso de sus bases de apoyo ciudadano más leales, que se caracterizan por la devoción con la que lo han defendido a lo largo de su mandato, así como para medir el poder de movilización de los líderes regionales de su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

La Constitución mexicana no le permite a AMLO presentarse para un segundo período. Por esto, los resultados del referendo, desagregados a nivel de los Estados, se convierten en un instrumento poderoso para identificar cuáles son los miembros de su partido con mayor caudal electoral para sucederlo, y las zonas del país donde su partido debe concentrar sus esfuerzos para mantenerse en el poder.

La campaña del referendo le sirvió al Presidente para activar el compromiso de sus bases de apoyo ciudadano más leales

Contrario a lo que podría pensarse, la oposición, encabezada por el Partido Acción Nacional (PAN), no promovió la opción “Que se revoque”, sino que llamó a la abstención como forma de sabotear un referendo que consideran como un “fraude” y un capricho populista más del presidente.

Sin embargo, la abstención de 8 de cada 10 votantes mexicanos no es, necesariamente, un triunfo de la oposición, pues ésta pudo deberse a diversos factores, entre los que sobresale el hecho de que solamente fue instalado el 30% de los puestos de votación que normalmente operarían en una elección presidencial.

Más allá de la lectura de los resultados que ha querido darle cada bando, este referendo revocatorio tiene implicaciones muy importantes para la democracia mexicana.

Por un lado, la jornada electoral del pasado domingo sienta un precedente histórico para la capacidad de la ciudadanía mexicana de expresar su apoyo o descontento frente a la gestión del gobierno, que se podría repetir en el futuro.

Esto es particularmente importante en un país donde el período presidencial es de 6 años, más largo que el del resto de los países de América Latina y el Caribe, donde dura 4 o 5 años (Venezuela es el único país de la región, además de México, donde el mandato es de un sexenio).

Este referendo revocatorio tiene implicaciones muy importantes para la democracia mexicana.

Adicionalmente, si se comparan los resultados de esta jornada con los de la consulta popular del 1 de agosto de 2021 —que le preguntó a la ciudadanía sobre la posibilidad de enjuiciar a los expresidentes del país—, la participación de los mexicanos en este tipo de ejercicios democráticos está aumentando: pasó del 8% en esa ocasión a cerca del 18% registrado el pasado domingo. Esto indicaría que la ciudadanía mexicana se apropia cada vez más de estas herramientas, lo cual podría redundar en un fortalecimiento de la democracia.

Pero por otro lado, el referendo revocatorio podría terminar deteriorando más la democracia mexicana. A pesar de estar impedido por la ley para participar abiertamente en política electoral, AMLO fue la cara más visible de la campaña para invitar a los mexicanos a votar, y contó además con el apoyo público de otros mandatarios locales en ejercicio, como la jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien también tiene prohibido este tipo de proselitismo político.

Igualmente, la democracia mexicana también sale debilitada con la campaña de desprestigio que ha promovido desde hace ya un tiempo AMLO contra el Instituto Nacional Electoral, INE, al cual acusó de querer boicotear los comicios y de ser el responsable de la baja participación electoral, a pesar de que fue el gobierno el que desembolsó muchos menos recursos que los que eran necesarios para la elección.

El INE se ha convertido en un antagonista más en el discurso de López Obrador, con el cual quiere mostrarse como un hombre del pueblo perseguido por los poderes políticos tradicionales. Y nunca será sano para una democracia que el Ejecutivo se encargue de deslegitimar el poder electoral de su propio país.

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