Luego de 28 años de su primera edición, Estados Unidos vuelve a ser el anfitrión de la Cumbre de las Américas, cuya novena edición se realizará en Los Ángeles del 6 al 10 de junio próximos con el lema “construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”. Pero a pocos días de su inicio, el panorama no parece muy favorable para que el evento logre su objetivo de hacer avanzar la integración regional en esta dirección.
Pero, ¿cuál es el plan norteamericano para la región? No está claro. China ha ganado muchísimas posiciones y Rusia ha tenido éxito en su propósito de seguir desestabilizando a Occidente, logrando aprovechar la profunda animadversión de un importante sector de la sociedad latinoamericana al imperialismo estadounidense, cuyos abusos en la región durante la Guerra Fría siguen estando presentes en la memoria. La gran distracción que supuso para los EEUU la guerra contra el terrorismo y las campañas de Afganistán e Irak en las dos últimas décadas dejaron un espacio geopolítico bien aprovechado por sus rivales.