El pasado 21 de abril, la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya (Países Bajos), emitió un nuevo fallo sobre la disputa territorial que enfrenta desde hace décadas a Colombia y Nicaragua en las aguas del Caribe occidental.
En su decisión más reciente, el tribunal ordenó a Colombia acatar el fallo de 2012 que le dio a Nicaragua la soberanía sobre cerca de 75.000 kilómetros cuadrados (km²) de mar, que Colombia antes consideraba como parte de su territorio. Esto se dio en respuesta a una demanda presentada por Managua en 2013, en la cual acusó a Colombia de incumplir el fallo y de violar los nuevos límites territoriales.
La defensa de Colombia —que aún mantiene la soberanía sobre las islas, cayos e islotes del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y las aguas de la plataforma continental que lo rodean— celebró el nuevo fallo como una “victoria” para el país, pues la Corte no lo condenó a pagar una multa a su vecino centroamericano ni redujo aún más su jurisdicción territorial.