El próximo 4 de septiembre, Chile podría cambiar radicalmente el curso de su historia. Más de 15 millones de personas deberán votar, obligatoriamente, en un plebiscito para aprobar o rechazar la nueva Constitución, que se comenzó a escribir en julio de 2021 como respuesta a las masivas movilizaciones de finales de 2019, conocidas como el “estallido social”.
Si gana la opción Apruebo, el país finalmente pasará la página oscura de la dictadura, pues aunque ésta terminó oficialmente en 1990, el sistema político, económico y social vigente aún sigue anclado en la Constitución pinochetista de 1980.
Pero además, el nuevo texto constitucional crea normas, derechos y obligaciones para el Estado y la sociedad que podrían llevar a Chile a la vanguardia de la acción contra la crisis climática y ecológica, y que también podrían impulsar un cambio del modelo de desarrollo económico extractivista que ha devastado a América Latina.