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Del gasolinazo a “Vibra México”: la banalización del resentimiento

Tras décadas de atropellos y violencia, exclusión y desigualdad, lo que está sacando a miles de mexicanos a la calle es el precio de la gasolina y las amenazas del vecino Trump. English

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Marcha Anti-Trump en Ciudad de México. 12 de febrero 2017. Benedicte Desrus SIPA USA/PA Images

Tengo un amigo que siempre se incomoda cuando le cuento acerca de los descubrimientos de fosas clandestinas, los casos de migrantes asesinados o las últimas tropelías de los políticos mexicanos. Pero su incomodidad no es producto de esa gruesa y opaca burbuja de indiferencia en la que se pertrechan muchos y muchas mexicanas. Al contrario, creo que ese rictus tan característico que pone cuando platicamos es producto de la indignación. De hecho, suele bromear —con una cierta dosis de seriedad— que no entiende cómo nadie ha tomado las armas y se ha ido al monte como hicieron los maquis durante el franquismo. Debo decir que no le falta razón, pareciera que nuestro umbral para la indignación es tan alto que podemos soportar: decenas de miles de desapariciones forzadas y cientos de fosas clandestinas abiertas y por abrir; que los gobernadores contraten deuda como si no hubiera mañana;  que nuestros periodistas huyan del país o se autocensuren para sobrevivir; que gobiernos estatales compren pruebas falsas de SIDA o den quimioterapias falsas a niños; o que el grueso de la clase política use la función pública como su cochinito de dinero y poder.

San Fernando, Playa Vicente, Allende, Ayotzinapa, la Casa Blanca, Tanhuato, Apatzingán, Nochixtlán, Tlatlaya, la Guardería ABC, el Casino Royale son hitos tendrían que haber derramado ese vaso que en Túnez destrozó Mohammed Bouazizi al inmolarse después de que le confiscaran su puesto de frutas, y que desembocó en la renuncia y la huida del dictador Ben Alí. No obstante, pareciera que las paredes del hipotético vaso mexicano solo se han hecho más altas y, además, impermeables. En este sentido, no me hubiera aventurado a predecir que lo que sacaría a los mexicanos a las calles fuera un aumento en la gasolina. El dichoso “gasolinazo”.