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La crisis climática se suma a la pandemia en las Américas

Un huracán gigantesco en EE.UU. Incendios en Brasil sin precedentes. La emergencia climática no perdona, ni en tiempos de coronavirus.

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27 August 2020
El pastoreo de ganado y el cielo cubierto con el humo de la quema en la selva amazónica el 13 de agosto de 2020
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Ernesto Carriço/NurPhoto/PA Images

Arrancamos esta semana en déficit. El sábado, 22 de agosto se celebró el World Overshoot Day de 2020, o el día de la sobrecapacidad de la Tierra. A partir del domingo pasado, todos los recursos que consumamos este año servirán para reducir las reservas de recursos locales y aumentar la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera.

Además de todo el caos causado por la pandemia de Covid-19, las Américas también están siendo azotadas por desastres naturales que han sido noticia a nivel mundial.

Brasil otra vez en llamas

La región del Pantanal en Brasil, que abarca la mayor zona de humedales tropicales y los mayores pastizales inundados del mundo, está viviendo los peores incendios de las últimas tres décadas.

Entre el 1 de enero y el 20 de agosto, fueron detectados más de 8.000 brotes de incendios en el Pantanal, el mayor número desde que se iniciaron los registros en 1998, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe), representando un aumento del 206% con respecto al año pasado.

Solo este año, 1,9 millones de hectáreas de vegetación en el Pantanal ya han sido destruidas por los incendios, estima el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Renovables (Ibama), una extensión equivalente a casi 10 veces mayor que la ciudad de Río de Janeiro.

Los incendios son en parte el resultado de una temporada de sequía atípica – la peor de los últimos 50 años. Los meses de lluvia – enero, febrero y marzo – registraron reducciones de las precipitaciones de alrededor del 50% en comparación con el promedio histórico, dijo Vinícius Silgueiro, ingeniero forestal y coordinador de Inteligencia Territorial del Instituto Centro de Vida (ICV), en entrevista a Globo Rural.

A los incendios naturales causados por la sequía se le suman los fuegos intencionales relacionados a la práctica agropecuaria para la renovación de pastos y limpieza de áreas que sigue a la deforestación, agregó Silgueiro. La región centro-oeste de Brasil, donde está localizado el Pantanal, concentra la mayor producción de granos del país, incluidos soja, maíz y arroz, así como la industria ganadera más significativa.

Los incendios en el Pantanal se dan antes de que empiece la temporada de incendios en el Amazonas, que fue desastrosa el año pasado y conmovió a la comunidad internacional. La destrucción del bosque tropical por el fuego en Brasil este año puede estar apenas comenzando.

Estados Unidos y el Caribe

Los últimos años han sido marcados por una lista de nombres asociados a huracanes mortíferos para las poblaciones de Estados Unidos y el Caribe: Harvey, Irma, Maria, Florence, Michael, Dorian.

Soldados de la Guardia Nacional del Ejército de Texas se mueven por las calles inundadas de Houston mientras las aguas del huracán Harvey siguen subiendo, lunes 28 de agosto de 2017
Soldados de la Guardia Nacional del Ejército de Texas se mueven por las calles inundadas de Houston mientras las aguas del huracán Harvey seguían subiendo, lunes 28 de agosto de 2017 | 1st Lt. Zachary West/U.S. Army/Public Domain

Y Laura, que tocó tierra en la costa de Luisiana en la madrugada de hoy, está allanando el camino para convertirse en otra gran catástrofe. El National Hurricane Center de EE.UU. espera que la tormenta cause “una marea catastrófica, vientos extremos e inundaciones repentinas" y caracterizó la situación como “no sobrevivible”.

En los últimos tres años, el país sufrió siete desastres causados por huracanes. Cada uno causó como mínimo 1.000 millones de dólares en daños, totalizando 335 mil millones, de acuerdo a un artículo de Associated Press. En comparación, en toda la década de 1980, hubo seis huracanes, y sus daños no ultrapasaron los 38.200 millones de dólares en total.

Un estudio afirma que las posibilidades a nivel mundial de que una tormenta alcance el status de gran tormenta aumentaron en un 8% por década desde 1979. En el Atlántico, las posibilidades aumentaron en un 49% por década.

Y la culpa es parcialmente nuestra, dijo Susan Cutter, directora del Instituto de Riesgos y Vulnerabilidad de la Universidad de Carolina del Sur, según AP.

“Estamos viendo un aumento de la intensidad de estos fenómenos porque nosotros, como sociedad, estamos cambiando fundamentalmente la Tierra y al mismo tiempo nos estamos dirigiendo a escenarios que son más peligrosos'', dijo Cutter.

Colombia: ¿esperanza para América Latina?

Esta semana, un proyecto pasó en la plenaria del Concejo Municipal de Bogotá que pone a la capital colombiana un paso más cerca de declarar la emergencia climática, lo que le permitiría tomar decisiones en materia de cambio y de mitigación del impacto de ese fenómeno.

Si el proyecto es ratificado, Bogotá será la primera ciudad capital de la región en hacer la declaratoria.

Solo un 38% de las instituciones financieras de América Latina incorporan en su estrategia directrices relacionadas con el cambio climático

“Seríamos, si se aprueba en la plenaria y lo ratifica la alcaldesa, la primera capital de América Latina en reconocer ese llamado que han hecho niños, jóvenes y científicos a que en esta década tomemos esas decisiones drásticas que nos permitan adaptarnos a la crisis climática”, dijo Susana Muhamad, concejala de Colombia Humana y una de las autoras de la iniciativa.

¿Podría Bogotá empezar una nueva etapa en América Latina? Solo un 38% de las instituciones financieras de la región incorporan en su estrategia directrices relacionadas con el cambio climático, y el 24% tiene una política de evaluación y difusión de los riesgos climáticos, afirmó la ONU este mes.

El estudio mencionado por la ONU dice que el 69% de los bancos indicaron que el sector económico considerado más susceptibles a los riesgos climáticos es la agricultura, seguido del sector de la generación de energía, con un 44%.

Sin embargo, las industrias agropecuarias y de energía están entre las que más se oponen a políticas ambientales y de mitigación del clima. Los investigadores del estudio de la ONU afirman que América Latina y el Caribe tienen una gran oportunidad para avanzar en la evaluación de los riesgos del cambio climático en sus planes y estrategias, con el objetivo de aumentar su resistencia y prepararse mejor para apoyar la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono.

Esas industrias, ¿cuándo entenderán que su propia supervivencia depende de políticas que mitiguen los cambios climáticos? El tiempo se acaba.

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