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La Biblia vuelve al gobierno de Bolivia con Jeanine Áñez

Jeanine Áñez, política cristiana opositora que dice querer renovar el sistema político de Bolivia, ha reemplazado como presidenta interina a Evo Morales, después de que éste saliera a México en busca de refugio. English

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20 November 2019
Jeanine Añez después de proclamarse presidente interina de Bolivia con una biblia en la mano. PA Images. Todos los derechos reservados.

Hasta la semana pasada, Evo Morales era el dirigente latinoamericano que por más tiempo se quedó en el poder durante las décadas recientes. Ahora, por presión del ejército y la policía boliviana, se ha visto obligado a renunciar. Temiendo por su vida, según dijo, decidió exiliarse del país y refugiarse en México. Lo ha reemplazado la presidenta interina Jeanine Áñez, política cristiana opositora que, Biblia en mano, dice querer renovar el sistema político de Bolivia.

Todo sucedió muy rápidamente. El pasado 26 de octubre , tras la declaración del Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia anunciando que Morales era el ganador de las últimas elecciones presidenciales y que no había necesidad de una segunda vuelta, estallaron protestas a favor y en contra del ex-presidente de Bolivia.. Las sospechas de fraude se confirmaron tras la auditoría internacional de la OEA, que señaló la existencia de “graves irregularidades” durante las elecciones.

Desde que accedió al poder en enero del 2006, Evo Morales, quien se disponía a cumplir un cuarto término como el primer presidente indígena de América Latina, se convirtió en un símbolo transnacional de la lucha indígena contra el neoliberalismo, el racismo y el extractivismo en la región.

Durante su presidencia, logró integrar a sectores indígenas y campesinos a la vida política, y resistió la política estadounidense de erradicación de cultivos de coca, defendiendo su uso tradicional medicinal por las comunidades indígenas bolivianas.

Sin embargo, acabó abriendo las puertas a la industria extractiva y debilitó a la vez los mecanismos que garantizaban la democracia en el país para poder extender su mandato presidencial. Desafió a la Constitución de Bolivia para poder presentarse para un tercer mandato (en la Constitución se restringía a dos) y convocó un referéndum, para conseguir la habilitación para un cuarto mandato. Un referéndum que acabó perdiendo, aunque maniobró ante los tribunales para no hacer caso del veredicto popular..

Por consiguiente, varios sectores sociales se han unido en Bolivia para celebrar la renuncia de Morales, mientras otros se han unido en su defensa. Te contamos algunos datos que tienes que saber sobre la nueva presidenta conservadora Jeanine Áñez, y qué significa su presidencia para el país y para la región.

Qué sabemos de Jeanine Áñez

Jeanine Áñez, nueva presidenta interina de Bolivia, reemplaza a Morales en una Bolivia extremadamente dividida. Los que creen que la renuncia de Morales fue un golpe de Estado, piensan que los conservadores han echado al líder indígena para imponer su agenda derechista y neoliberal en el país. Pero tras el cambio brusco en la cúpula del poder, dominan los que creen que Áñez devolverá la democracia al país sudamericano, la ven como la única esperanza de llevar a cabo la necesaria repetición de las elecciones, ahora de manera justa, libre y transparente.

"Sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas, la ciudad no es para los indios, que se vayan al altiplano o al chaco!! - había declarado la hoy nueva presidenta en un viejo Tweet.

Jeanine Añez

Una figura política desconocida hasta la semana pasada, la ex-vicepresidenta del Senado boliviano se declaró presidenta interina en una sesión plenaria boicoteada por el partido de Morales, el MAS (Movimiento al Socialismo).

Áñez ya ha generado controversia por sus creencias, que defienden un Estado cristiano y ultra-conservador. Desde su primer ingreso al palacio presidencial, dejó claro al mundo que iba a tomar un camino muy diferente al de su predecesor.

Áñez aparece en un video entrando a la Casa de Gobierno con una Biblia en las manos, declarando “gracias a Dios, la Biblia vuelve al Palacio”, mientras un grupo de partidarios gritan “la Biblia vuelve a Palacio!”. Áñez, quien pertenece a la coalición Plan Progreso para Bolivia Convergencia Nacional, una agrupación de derecha y partido de oposición, también ha generado polémica por comentarios racistas hechos en su cuenta de Twitter.

“Sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas, la ciudad no es para los indios, que se vayan al altiplano o al chaco!!” escribió en un Tweet en 2013. Sus actitudes hacia las comunidades indígenas, que según CEPAL son el 62.2% de la población boliviana, son preocupantes: podrían representar un retroceso significativo en los derechos de los indígenas, ejemplificado en un posible final al uso fuertemente simbólico de la Wiphala (bandera indígena que representa el pueblo Aymara) reconocida por la Constitución de 2008 como bandera de Bolivia.

¿Qué podría pasar ahora?

Todavía hay mucha incertidumbre acerca de lo que podría pasar en Bolivia. Aunque Áñez acaba de enviar al parlamento la convocatoria de nuevas elecciones, pero no hizo ninguna mención de elecciones justas y libres, sino de elecciones que “reflejan realmente” la voluntad política del pueblo boliviano.

También aprobó un decreto garantizando impunidad a las fuerzas armadas en sus labores de represión de las protestas, lo que representa una amenaza directa y sin precedentes a sus opositores.

Áñez hizo una declaración pública diciendo que el Tribunal Electoral podría decidir en el próximo mes si prohibir o no la participación del partido MAS en las nuevas elecciones

Esto podría ser una alerta temprana de sus intenciones de expulsar del sistema electoral a todos los que no están de acuerdo con la agenda política de la nueva presidenta y su partido, el Plan Progreso para Bolivia.

Efectivamente, ya ha hecho una declaración pública diciendo que el Tribunal Electoral podría decidir en el próximo mes si prohibir o no la participación del partido MAS en las nuevas elecciones, sugiriendo que hay una posibilidad preocupante de censura electoral, especialmente dado que el MAS sigue siendo el partido mayoritario del Senado.

Además, no podemos esperar que Áñez y su “gobierno de transición” inmediatamente renueven las instituciones políticas y electorales que según Freedom House tienen un índice alto de corrupción. En consecuencia también las próximas elecciones podrían presentar irregularidades. Sería como reemplazar un presidente supuestamente ilegítimo con otro con igual condición.

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