Muchos brasileños se han preocupado por el torrente de desinformación en las redes sociales durante las disputadas elecciones presidenciales de este año en Estados Unidos. Esto se debe a que se enfrentan a desafíos similares durante sus propias elecciones municipales este mes de noviembre. Estas elecciones, aunque locales, tienen consecuencias: Con 5.570 municipios en Brasil, incluyendo ciudades clave como Sao Paulo y Río de Janeiro, los resultados podrían dar forma al panorama político para las presidenciales en 2022. Al igual que los estadounidenses, los brasileños votan en medio de una devastadora pandemia, una ruinosa crisis económica y un tsunami de propaganda digital.
La primera ronda de elecciones de Brasil, el 15 de noviembre, fue una mejora, por lo menos: Hubo menos propaganda digital y desinformación que durante la campaña presidencial de octubre de 2018, mucho más controvertida. A pesar de las expectativas de que se produjese una ola de victorias de la extrema derecha, sólo 14 de los 58 candidatos respaldados por el presidente brasileño Jair Bolsonaro fueron elegidos la semana pasada. Mientras que algunos ex militares y oficiales de policía se consiguieron sus cargos, los votantes apoyaron abrumadoramente a los políticos más moderados y de centroderecha, incluyendo un número récord de mujeres y candidatos transexuales.
Una de las razones de la falta de chispa digital en esta ocasión es que las instituciones públicas y las plataformas de medios sociales tomaron medidas para mitigar las noticias falsas, los discursos de odio y la difamación.