La sombra de la desinformación online se cierne sobre las elecciones presidenciales de 2022 en Brasil, como ya ocurrió en 2018. El presidente de derechas del país, Jair Bolsonaro, y su entorno han demostrado ser expertos en inundar las redes sociales y los servicios de mensajería con mentiras y conspiraciones sobre su rival, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva.
Las noticias falsas que se publican en las redes sociales probablemente ayudaron a que el actual presidente redujera la distancia que le separaba de Lula en la carrera en la primera ronda del 2 de octubre, en la que tuvo un rendimiento mucho mayor de lo que preveían los encuestadores. Mientras Bolsonaro y Lula se preparan para una segunda vuelta el próximo 30 de octubre, se espera que la maquinaria de desinformación de la extrema derecha se ponga en marcha.
Los ataques digitales no sólo empañan la reputación e intimidan a los opositores, sino que también movilizan a los votantes. Durante la campaña de 2022, políticos y pastores evangélicos influyentes difundieron rumores en Facebook de que Lula planeaba cerrar iglesias y perseguir a sus seguidores. Las acusaciones sobre la cruzada anticristiana de Lula llegaron a 142 millones de cuentas de Twitter, reforzando la afirmación de Bolsonaro de que sólo él podía salvaguardar a los fieles. Estas tácticas parecen estar funcionando, como lo hicieron en 2018, con una parte considerable del voto evangélico migrando de Lula a Bolsonaro en los últimos meses.