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El arte de resistir en Cuba

Danilo Maldonado, el grafitero cubano conocido como "El Sexto", resiste el encarcelamiento con dibujos sobre papel. Desde diciembre del 2014, la represión de artistas en Cuba ha aumentado considerablemente. English.

Pamela Kalkman
17 September 2015
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Graffiti de una sombra con la bandera Cubana. Del Facebook de Danilo Maldonado Machado

El siguiente dibujo muestra a un hombre con nariz de cerdo, gorra y gafas de sol cuyo parecido con Raúl Castro es innegable. Los barrotes que cubren su cuerpo aprisionan a un hombre enojado, desesperado por escapar. Tras una mirada más atenta al prisionero, de estatura alta y con tatuajes en el pecho, no queda duda de que se trata del artista cubano Danilo Maldonado, popularmente conocido como El Sexto:

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Un segundo dibujo muestra a una niña. Con su lindo cabello rubio y sus grandes ojos oscuros, está mirando a lo lejos. Lleva un pollito en la cabeza. Debajo de su rostro puede leerse su nombre, Renata, escrito al estilo de la firma de su padre, Danilo:

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Y en este tercer dibujo, vemos a una torre de vigilancia carcelaria ante una alambrada de púas. Excepto por un guardia durmiendo, la torre está abandonada. Destaca sin embargo una característica. Una visión familiar para los que conocen bien La Habana: la firma del más famoso artista de grafiti de Cuba, El Sexto:

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Maldonado: Cuba como prisión

El apodo elegido por Maldonado alude a "Los Cinco", es decir a los cinco agentes de los servicios secretos cubanos que fueron liberados recientemente de prisión en Estados Unidos como resultado de las actuales negociaciones entre Estados Unidos y Cuba. Con anterioridad a su liberación, el gobierno cubano utilizó su encarcelamiento para azuzar un enfrentamiento nacionalista con los EE.UU. Había vallas por toda la isla pidiendo la inmediata liberación de "nuestros cinco héroes."

Para Maldonado, la isla de Cuba no es más que otra prisión que encierra a sus propios ciudadanos. Al cubrir las calles del país con de grafitis con la firma de "El Sexto", esperaba contrarrestar la propaganda del gobierno y transmitir a los cubanos la idea de que ellos son, de hecho, el "sexto preso". No deja de ser irónico que, poco después de que Obama liberase a "Los Cinco" en diciembre de 2014, el gobierno cubano decidiese arrestar a El Sexto.

Han pasado más de ocho meses desde que a Maldonado le encerraron por primera vez en la prisión de Valle Grande, en La Habana. Su crimen: haber planeado la puesta en escena de una performance basada en la famosa novela de George Orwell Rebelión en la granja.

Los cubanos tienen por tradición matar y comer un cerdo en Nochebuena, tradición cuya práctica se ha vuelto prohibitiva dado el estado de deterioro de la economía. Como forma de protesta, Maldonado planeaba "alimentar al pueblo de Cuba" la pasada Nochebuena con la liberación de dos cerdos en el Parque Central de La Habana. No eran, sin embargo, cerdos normales: pintados de color verde militar, se llamaban Fidel y Raúl.

Unas tres semanas antes de su protesta navideña, Maldonado me dijo que, probablemente, ya había corrido la voz acerca de su plan. Agentes de seguridad habían estado bloqueando los accesos a su casa, tratando de evitar que saliera de ella. El mismo día de la performance, le arrestaron de camino hacia el parque con los cerdos. Más tarde le acusaron de "insultar al liderazgo supremo de la revolución", un delito castigado con entre uno y tres años de prisión.

Cuando dos de sus amigos íntimos, el cantante punk Gorki y la artista Lía Villares, trataron de visitar a Maldonado, se les negó la entrada. Los guardias les habían clasificado como "CR" (contrarrevolucionarios), la etiqueta que le cuelgan a todo aquél que es crítico con el régimen cubano.

En su caso, la etiqueta podría estar relacionada con el lanzamiento de un videoclip exigiendo la liberación de Maldonado. O también con la visita que hizo Lía Villares a la fundación de defensa de los derechos humanos Oslo Freedom Forum en el mes de mayo, cuando recogió el Václav Havel International Prize for Creative Dissent (Premio Internacional Václav Havel para la Disidencia Creativa) en nombre de Danilo.

En cualquier caso, los guardias probablemente no estaban muy contentos con la petición que los amigos de Maldonado habían comenzado en change.org, o con la grabación que lograron sacar de prisión de una conversación entre Tania Bruguera, famosa artista cubana residente en Estados Unidos y Maldonado, en la que éste denunciaba su injusto encarcelamiento. Para ser honestos, es difícil saber cómo a alguien se le pone la etiqueta "CR" en Cuba.

Aunque artistas de todo el mundo y exiliados cubanos han apoyado a Maldonado en los medios sociales, el frente diplomático permanece inquietantemente silencioso. Por ejemplo, los representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos, con los que Maldonado y yo tuvimos una extensa conversación sobre la violación de sus derechos humanos hace dos años, no se han pronunciado públicamente en contra de su encarcelamiento - incluso ahora, cuando ha empezado una huelga de hambre.

Mientras tanto, un reciente comunicado de prensa anunciaba que los Países Bajos enviarán una misión comercial a Cuba en 2016 para promover los intereses de las empresas holandesas.

En cuanto a la cuestión de los derechos humanos, otra nota de prensa destacaba con orgullo la cooperación del gobierno holandés con la "activista de derechos humanos Mariela Castro," hija de Raúl Castro, defensora de los derechos de los homosexuales, pero que no duda en utilizar palabras como "parásitos despreciables" y "mercenarios" para calificar a los disidentes. Otros países europeos son igualmente cautelosos en relación a los presos políticos.

Represión de artistas

Maldonado no es, ni mucho menos, el único activista que está siendo reprimido en Cuba. Mucha de esta represión ha tenido lugar en 2015: la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional informa que desde diciembre de 2014 se han producido más de 4.000 detenciones políticas.

El pasado mes de agosto ha sido especialmente arriesgado para los activistas de derechos humanos, con un número récord de detenciones: 913. Por otra parte, muchos temen que la visita del Papa Francisco del 19 al 22 de septiembre provocará una nueva oleada de detenciones, como ya ocurrió durante la visita de Benedicto XVI en 2012, cuando se detuvo a gran cantidad de artistas de la oposición por temor a que hablaran mal de Cuba ante la prensa extranjera.

No es ninguna coincidencia que la mayoría de detenciones, a menudo violentas, tengan lugar en domingo. Este es el día en que las Damas de Blanco, un grupo de mujeres activistas que se oponen a la detención política de los ciudadanos de a pie, organizan su marcha semanal en La Habana. La marcha comenzó en 2003, contando inicialmente con los familiares de presos, pero ha ido creciendo hasta convertirse en un movimiento mucho más amplio a favor de los derechos civiles en Cuba.

La represión en curso encaja perfectamente con la estrategia de Raúl Castro de combinar reformas económicas a pequeña escala y apertura diplomática con la represión doméstica de los derechos civiles y políticos.

Pero la resistencia cultural contra el régimen sigue siendo muy vivaz. Al fin y al cabo, hay muchas maneras de interpretar las famosas directrices de Fidel en 1961 para los artistas e intelectuales, "... dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada".

Por ejemplo, Cuba alberga a un potente movimiento hip-hop. Además del famoso dúo Los Aldeanos, en Cuba hay muchos jóvenes raperos que hablan sobre el racismo, la pobreza, el acoso de la policía y la exclusión social. A pesar de que tienen dificultades para encontrar lugares para sus actuaciones, su música se comparte con entusiasmo en el mercado negro.

El teatro es otro lugar donde pueden encontrarse discursos alternativos sobre la sociedad cubana. En Cuba, el teatro es una disciplina artística dominada por los jóvenes, que a menudo utilizan el simbolismo y los dobles sentidos para expresar su frustración por la creciente alienación del pueblo con su gobierno, y de la juventud cubana con el resto del mundo. Por ejemplo, el joven director de una obra de 2014, basada en el mito griego de Antígona, me dijo que simbolizaba claramente “la sepultura de nuestra generación."

En pintura y escultura, las imágenes del Che Guevara y de José Martí - dos héroes nacionales - a menudo llevan dobles significados. Los artistas suelen reutilizar palabras clave del discurso socialista - como 'rebelión' 'libertad', 'igualdad' y, por supuesto, 'revolución' - no sólo para satirizar el desajuste entre el compromiso del gobierno y la realidad, sino también para expresar su anhelo de los ideales que encierran estas palabras. En palabras de un creador de dibujos animados: "el arte en Cuba tiene muchos sub-textos que la gente de la calle conoce mucho más que los funcionarios, que se encuentran más distanciados de la vida social".

En cuanto a los jóvenes cineastas, están tomando la iniciativa en la expresión de un alto nivel de crítica social a través del simbolismo. En la última década, se han producido una gran cantidad de películas y documentales que plantean preguntas sobre, entre otras cosas, la realidad de la pobreza, el deterioro de la calidad de vida, la falta de productividad en la economía, la marginación de los grupos minoritarios independientes y la emigración masiva de los cubanos a los EE.UU.

Por suerte, hay demasiado arte "contrarrevolucionario" por ahí para censurar, y no hay suficientes cárceles para encerrar a todos los artistas jóvenes críticos. Incluso si las autoridades cubanas lograsen calmar esta vitalidad cultural, no lograría encubrir el hecho de que la mayoría de los artistas ya se sienten mentalmente libres. En palabras de Maldonado, "para vencerme a mí, se necesita la policía y las prisiones. Pero para vencerle yo a ustedes, sólo necesito spray y este pequeño pedazo de papel”.

Aunque la represión sin duda ha seguido siendo constante desde diciembre de 2014, el acercamiento a los EE.UU. parece animar también a los artistas que desean sobrepasar los límites de lo que es posible "dentro de la Revolución."

Para entender realmente lo que está pasando en Cuba, es crucial mirar más allá de las declaraciones diplomáticas y de las notas de prensa, y profundizar en las distintas expresiones culturales de los artistas cubanos - incluso, o sobre todo, los que salen de la prisión de Valle Grande.

Un último dibujo muestra a oficiales del ejército cubano arrodillados ante las Damas de Blanco. Su jefe, en el centro, sostiene en sus manos extendidas una ristra de flores, pidiendo perdón. Y El Sexto escribe: “Algún día será”:

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