
Algunos líderes de la pandilla Mara Salvatrucha asisten a una misa en la Penitenciaría Central de Ciudad Barrios, 130 millas al noreste de San Salvador (El Salvador). Foto: Edgar Romero/DPA/PA Images. Todos los derechos reservados.
Este artículo se publica como parte de nuesta serie ¿Qué violencias en América Latina? en colaboración con la Facultad de humanidades de la Universidad de Santiago de Chile
Las pandillas callejeras de El Salvador se relacionan con extorsión, amenazas, violencia sexual y homicidios. Su objetivo no son solo las bandas rivales, sino aquellos que se resisten a sus demandas y podrían estar colaborando con la ley. En los últimos años, las pandillas han provocado de manera creciente desplazamientos forzados de las áreas urbanas marginales y han empezado a ejercer su influencia en el sector de la seguridad del país y los gobiernos locales. Grupos como MS-13 y Barrio 18 se han vuelto más estructurados y más clandestinos a resultas de las políticas de mano dura promovidas por primera vez en 2003, como estrategia electoral, por parte del partido conservador ARENA.