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En búsqueda de los efectos inesperados del trabajo de derechos humanos

Al realizar evaluaciones de derechos humanos, es igual de importante observar los resultados que no esperábamos. Una contribución al debate de openGlobalRights, La evaluación y los derechos humanos. English, Português

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En Conectas, la evaluación de efectos siempre ha sido una prioridad institucional importante. Hemos llegado a entender la evaluación no tanto como una valoración de resultados, sino más bien, como señalaron Emma Naughton y Kevin Kelpin, como un proceso que contribuye a mejorar nuestro aprendizaje institucional. Este enfoque hacia la evaluación también nos permite descubrir efectos que tal vez no esperábamos. Si las organizaciones utilizan la evaluación solamente para medir el nivel del resultado o los resultados esperados, y no para aprender más sobre la intervención en general, es posible que pasen por alto muchos otros cambios que se hayan producido.

Nuestro enfoque y nuestro proceso nos permiten evaluar no solo nuestras propias operaciones, sino también las maneras en las que el contexto podría estar cambiando, evolucionando y afectando nuestros planes. A pesar de las numerosas complicaciones, es esencial entender si y cómo se están produciendo cambios (incluidos los cambios no esperados) y de qué manera pueden haber contribuido los grupos de apoyo y las organizaciones a esos cambios.

Solamente al comprender si las estrategias de promoción han sido eficaces y por qué (o por qué no), podremos entender si tiene sentido replicarlas. El año pasado, por primera vez, Conectas y organizaciones asociadas de la Red de Justicia Penal lanzaron una gran campaña mediática en contra de la práctica de cacheos sin ropa invasivos a integrantes de la familia que visitan a sus parientes en prisión. El efecto de la campaña fue doble: en el estado de Sao Paulo, donde esta se puso en marcha, se aprobó una ley para prohibir la práctica, lo que en sí mismo fue una gran victoria. Además, aunque sin respaldar directamente los “derechos humanos”, una nueva audiencia comenzó a sentir empatía con la situación de estas mujeres (abuelas, madres o hijas) que tienen que experimentar tales tratamientos humillantes para poder visitar a sus familiares en prisión. Al concentrarse en que las personas comprendieran la situación de barbarie por la que pasan los familiares de los reclusos, en vez de en los reclusos mismos, la campaña obtuvo un apoyo sin precedentes. Este efecto fue inesperado, y aprender a identificarlo nos ha ayudado a pensar sobre otras campañas de derechos humanos que podrían atraer a una audiencia incluso mayor para nuestras causas.