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En materia de Derechos Humanos, es el poder popular el que realmente puede lograr los cambios

Maltratada por los estados, la protección del sistema de derechos humanos en América Latina se ha debilitado. Tenemos que defender a los defensores para que puedan hacer su trabajo. English Português

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Madeleine Penman, investigadora de Amnistía Internacional; Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía; Byron Arellano, hijo de un sobreviviente de la tortura. Ciudad de México. 28 de junio de 2016. Imágenes/ AP Rebecca Blackwell

DemocraciaAbierta: Gracias, Erika, por aceptar nuestra invitación. Para iniciar nuestra conversación, quisiéramos poner la situación de América Latina en contexto: ¿Cuáles te parece que han sido los avances y los retos principales de la región en relación a los derechos humanos?

Erika Guevara: Yo empezaría con los avances. Sin duda alguna la región de las Américas ha pasado por una fase de consolidación de sus jóvenes democracias. Hoy día vivimos en una región que afortunadamente está dando fin a su último conflicto armado, el de Colombia. Es una región que ha crecido en términos de índices en sus economías, se ha consolidado en su relación con diversos mercados y se han establecido alianzas internacionales. Pero  lamentablemente también vivimos un retroceso en materia de derechos humanos. La región consolidó su sistema interamericano de protección de derechos humanos, precisamente como un pilar fundamental en la creación de estas jóvenes democracias. Ese sistema hoy se ve maltratado por los propios Estados, que se han vuelto más intolerantes a las críticas y, en particular, a las críticas relacionadas con los derechos humanos.