Su energía es conocida por ser limpia, pero su rápida expansión por la región nordeste de Brasil no ha sido tan pulida. En el estado de Bahía, líder del país en generación eólica, las comunidades de al menos 11 municipios tienen conflictos con las empresas del sector, algunas de las cuales llevan más de una década de disputas.
Unos 248 parques eólicos operan día y noche en Bahía, generando el 32,98% de la energía eólica de Brasil, con otras 196 plantas en construcción o previstas en el estado, según datos oficiales. Uno de ellos, un proyecto híbrido de energía eólica y solar con 405 turbinas, promete ser el mayor de su clase en el país.
Pero a medida que las centrales eólicas han ido avanzando por el estado, han codiciado tierras ya ocupadas por pueblos agrícolas, muchos de ellos desde la época colonial, cuando la ganadería se extendió a la Caatinga, el bioma de matorral semiárido del noreste de Brasil.