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Con la entrada de fondos de inversión, algo se mueve en Venezuela

Precios bajos, apertura de la economía y la apuesta por una negociación política exitosa alienta la toma de posiciones en empresas como Corimon. Jugadores locales se preparan para aprovechar la coyuntura

Víctor Salmerón
29 mayo 2021, 12.00pm
Cargil en Valencia, Carabobo, Venezuela
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Juan Carlos Hernandez/ZUMA Wire/Alamy Live News

Fondos de inversión arriesgados y a la caza de ganancias rápidas fijan su mirada en Venezuela, una economía deprimida pero con potencial de recuperación y gangas donde invertir. Por ahora, las transacciones en Seguros Caracas, Cargill, Directv y Corimon destacan en la lista de compras que introducen nuevos actores en el sector privado.

El empresario chileno Isidoro Quiroga, repleto de dinero tras vender su salmonera Australis Seafood al grupo chino Joyvio, fue el primero en apostar cuando a finales de 2019 compró Seguros Caracas a Liberty Mutual, asociándose con directores de la empresa.

Luego en noviembre de 2020 Phoenix Global Investment, un fondo con presencia de capital chino y el grupo Puig movieron el tablero de la agroindustria comprando las plantas de Cargill y sus emblemáticas marcas de alimentos como Pastas Ronco y Aceite Vatel.

También en el agitado noviembre de 2020 Scale Capital, una firma con negocios en Miami, Londres y Chile e inversiones en telecomunicaciones, tomó el control de Directv y actualmente está en marcha la compra de una importante participación en Corimon, compañía clave en el campo de las pinturas a través de sus marcas Montana y Pinco.

Fuentes cercanas a la operación de Corimon explican que el fondo 3B1 Guacamaya, fundado por Eduardo Cisneros y Rodrigo Bitar, compró la mayoría accionaria de la empresa mientras que al frente de la gerencia y con una participación relevante seguirá Carlos Gill, actual presidente de la compañía.

Eduardo Cisneros es nieto de Diego Cisneros y por tanto miembro de la familia que por años controló una amplia gama de negocios en Venezuela como telecomunicaciones, tiendas por departamentos y cerveza; mientras que Rodrigo Bitar es hijo del político chileno Sergio Bitar y director de Toro Advisors, una firma con sede en Nueva York especializada en asesoría de inversiones en Latinoamérica.

Apertura y precios

Urbi Garay, profesor de finanzas en el IESA y miembro de la Academia de Ciencias Económicas, considera que la inversión extranjera en empresas venezolanas va a continuar porque tras el desplome de las exportaciones petroleras y el declive de la economía “existe una mayor apertura a la inversión privada por parte del gobierno”.

La mayoría de las leyes aprobadas para maniatar al mercado siguen vigentes, pero en la práctica Nicolás Maduro está enterrando el socialismo del siglo XXI: no hay regulación de precios, el dólar circula libremente, hay incentivos para las exportaciones y la agenda del gobierno contempla la privatización de empresas públicas.

“En segundo lugar, el precio pagado por las empresas en cuestión ha sido bajísimo si se compara con el valor histórico que llegaron a tener algunas de esas empresas, aunque esos bajos valores de hoy en día son entendibles, dada la situación crítica del país”, dice Urbi Garay.

Agrega que “para los inversionistas extranjeros, estas adquisiciones suelen representar un pequeño o pequeñísimo porcentaje de su portafolio. Por esto se pueden dar el lujo de tomar el riesgo implicado, a cambio de un retorno esperado, que se presenta como muy apetecible en la medida en que se termine de producir una verdadera apertura de la economía. También, apuestan a que habrá una negociación política en el mediano plazo”.

El espejo de Corimon

Como parte de la operación por Corimon la Superintendencia Nacional de Valores aprobó una oferta pública de adquisición que contempla un precio de 0,20 dólares por acción. Este precio indica que la compañía, de acuerdo al total de acciones, tiene un valor de mercado de tan solo 30 millones de dólares.

El monto desnuda el tobogán por el que se ha deslizado Venezuela. Al cierre de 1993, año en que Corimon emitió acciones comunes en la Bolsa de Valores de Caracas, la valoración de mercado se ubicó en 344 millones de dólares, cifra que tras ajustar la inflación equivale a 635 millones de dólares de hoy.

Si bien en el descenso del valor en bolsa incide el fallido proceso de internacionalización que llevó a una reestructuración a finales de los años noventa en la que Corimon se desprendió de filiales en México, Argentina y Estados Unidos, en el declive tiene un peso preponderante el colapso de la economía.

El país acumula siete años consecutivos en recesión, el PIB es un tercio de lo que era en 2013, la hiperinflación pulverizó la moneda y en promedio la industria está utilizando apenas 20,5% de su capacidad instalada.

Fuentes financieras explican que la apuesta de los fondos de inversión es que la apertura de la economía continuará, habrá una negociación política exitosa en el mediano plazo y las sanciones de Estados Unidos se flexibilizarán.

En este contexto de recuperación moderada de la economía, aseguran, la valoración de empresas como Corimon y el precio de compañías emblemáticas en su sector como Seguros Caracas y Cargill se triplicará a la vuelta de tres o cuatro años, permitiendo la toma de ganancias.

Aparte de las pinturas, Corimon posee la franquicia de tiendas Montana y filiales que elaboran empaques flexibles, envases plásticos, resinas; artículos para el pintor como brochas y rodillos, junto a compañías en Paraguay y República Dominicana.

“Los fondos de inversión compran a precios ridículamente bajos participación en empresas que si se profundizan los cambios de entorno van a revalorizarse rápidamente. Por otra parte, a las empresas, como es el caso de Corimon, les entra dinero en la caja, eso tiene sentido”, dice un banquero que conoce la transacción.

Si bien la economía comienza a moverse, Venezuela está muy lejos de comenzar a captar la inversión que necesita para iniciar un proceso sostenido de crecimiento.

En gestación

Para quienes apuestan a un escenario donde la economía respira, las empresas se revalorizan y la crisis política pierde intensidad mediante una negociación entre las partes surgen señales positivas.

Entidades financieras como Credit Suisse indican que este año la economía tocará fondo y crecerá 4%: “La reanimación de la demanda doméstica, que hemos estado notando desde hace ya un tiempo, está comenzando a ser evidente en la data. Venezuela es un país con grandes crisis en muchos frentes y con algunas de las condiciones de vida más retadoras de América Latina. Sin embargo, el PIB muestra números, no emociones”, dice el reporte.

En el frente político el mandatario Nicolás Maduro ha dicho públicamente, al igual que líderes de la oposición, que está dispuesto a negociar. Se nombró un nuevo Consejo Nacional Electoral y en materia humanitaria comenzará la asistencia del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

En su último reporte la firma Eurasia Group señala que “la continua flexibilidad de Nicolás Maduro en materia de asistencia humanitaria y en el frente político probablemente conducirá a un alivio marginal de las sanciones de Estados Unidos. La prohibición de los intercambios de diesel probablemente sea la primera en desaparecer”.

Los criollos

Grupos locales también buscan aprovechar la coyuntura para crear fondos de inversión que permitan invertir en empresas en el país, sea a través de la compra de una participación accionaria o creando mecanismos de financiamiento.

A fin de evitar que haya préstamos para la compra de dólares que presionan el tipo de cambio el Banco Central obliga a las entidades financieras a inmovilizar 85% del dinero que gestionan, creando una sequía de créditos que abre oportunidades en el mercado de capitales.

 Fivenca ya tiene estructurado un fondo de capital privado que buscará convertirse en un vehículo para invertir. José Gregorio Tineo, director de Fivenca, explica que el fondo cotizará sus acciones en la Bolsa de Valores de Caracas y de esta manera captará inversionistas.

Con el dinero que coloquen los inversionistas el fondo invertirá en empresas o les ofrecerá financiamiento. “Los sectores donde pensamos enfocarnos son pequeñas y medianas empresas, el sector agroindustrial y servicios primarios de la economía”, dice Tineo.

Añade que “inicialmente estamos visualizando que el fondo capte inversionistas locales, pero también va a ser una buena herramienta para inversionistas del exterior. Estamos en un nuevo país donde están pasando cosas y hay sectores que están siendo exitosos”.

“Hay crecimiento en varios rubros de la agroindustria, camaroneras que están exportando; obviamente no es el mismo país de hace cuarenta años pero hay oportunidades”, afirma José Gregorio Tineo.

A fin de captar recursos para ofrecer opciones de financiamiento al sector agroindustrial, un grupo de inversionistas creó Impulsa Agronegocios bajo la idea de que “en este momento la banca está afectada por poca liquidez y se genera una oportunidad interesante para nuevos actores y fuentes de financiamiento”.

Al igual que Fivenca, Impulsa Agronegocios cotizará sus acciones en la Bolsa de Valores de Caracas.

La montaña a escalar

Si bien la economía comienza a moverse, Venezuela está muy lejos de comenzar a captar la inversión que necesita para iniciar un proceso sostenido de crecimiento.

Urbi Garay destaca que “la economía venezolana continúa en una situación crítica, al mismo tiempo que la situación política y social, con unos niveles de pobreza récord.  No se ha aplicado un programa económico integral para acabar con la hiperinflación y sentar las bases de un crecimiento económico sostenido”.

“Esta realidad, junto a las sanciones, dificulta la atracción de la inversión extranjera en los montos que requiere el país”, dice Urbi Garay.

Profundiza en este tema y explica que “junto a lo que ocurre en el sector privado está la venta de empresas estatales, o de parte de las mismas o entrega de concesiones, a inversionistas extranjeros. Es un proceso sobre el cual se conoce poco aún y que pudiera atraer a cierta inversión, pero en montos que están muy por debajo de los requerimientos”.

“Algo que preocupa, aparte del tema de la transparencia de ese proceso, es que si uno suma las cantidades posibles que pudieran entrar al país, las mismas están muy lejos de los 20 mil o 30 mil millones de dólares anuales durante diez años que, según los expertos, se requieren para elevar la producción petrolera hasta 2,5 o 3 millones de barriles diarios”, afirma Urbi Garay.

De acuerdo al último reporte de la OPEP la producción de Venezuela en abril se ubicó en 445 mil barriles diarios. Un prospecto de inversión que Pdvsa ha distribuido entre inversionistas busca captar 58 mil millones de dólares para elevar la producción petrolera.

Por ahora la meta luce lejana.


Esta pieza es original de RunRun.es

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