La semana pasada, dos activistas de Just Stop Oil arrojaron latas de sopa de tomate al mundialmente famoso cuadro "Girasoles" de Vincent van Gogh en la National Gallery de Londres, y luego se pegaron a la pared de la galería.
Just Stop Oil se formó a principios de este año para protestar contra la nueva extracción de petróleo y gas en el Reino Unido. El cuadro, que está protegido por un cristal, no sufrió daños.
La acción provocó fuertes reacciones emocionales del público, tanto positivas como negativas. Algunos activistas criticaron la maniobra. Otros la defendieron y compararon al dúo implicado con otros activistas "impopulares" del pasado, cuyas tácticas "funcionaron".