Las protestas masivas que se extienden del Cairo a Estambul, de Madrid a Santiago y de Túnez a São Paulo demuestran que millones de personas en todo el mundo están buscando sociedades más justas, dignas y humanitarias. De hecho, un análisis de protestas recientes en 90 países sugiere que lograr una “democracia real” es un tema central en la mayoría de las protestas callejeras.
Sin embargo, sería ingenuo pensar que todas las exigencias de los protestantes están relacionadas directamente con los derechos humanos y de las minorías. Esta nueva movilización tampoco implica una ruptura definitiva con las instituciones y organizaciones sociales convencionales.
Con todo, las protestas masivas recientes ponen de relieve algunas características cada vez más frecuentes hoy en día: la multiplicidad de actores y luchas, las críticas generalizadas y una crisis de representatividad de las instituciones públicas, y el creciente empoderamiento político de los individuos.