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Fragmentación a la española

España se enfrenta a semanas de parálisis política antes que, con nuevas elecciones o sin ellas, alguien consiga formar gobierno. Pero la fragmentación y las disfunciones continuarán en los próximos años. English

Fernando Betancor
11 January 2016
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Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno en funciones. Matthias Oesterle/Demotix. All rights reserved

España celebró elecciones generales el domingo 20 de diciembre y el resultado fue todavía peor que la fragmentación del panorama político que se anticipaba[1]. El Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, hasta la fecha en el gobierno, ganó el mayor número de escaños. Pero este partido, plagado de escándalos de corrupción, se quedó lejos de la mayoría de 173 diputados necesaria para formar un nuevo gobierno. Para empeorar las cosas, el resultado de los centristas de Ciudadanos liderados por Albert Rivera fue notablemente peor de lo que se esperaba, tras haber ido subiendo sostenidamente en las encuestas en la recta final de la campaña. Quiere esto decir que una coalición de Populares + Ciudadanos quedaría muy por debajo de la mayoría necesaria para gobernar, lo que le da a la izquierda una posición de bloqueo que tiene intención de ejercer.

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El presidente Rajoy proclamó su victoria el domingo por la noche, pero admitió que su partido se enfrentaba a una negociación larga y difícil para conseguir los apoyos necesarios para formar gobierno. El rey de España le dará probablemente la oportunidad de formar gobierno a Rajoy, pero tendrá que superar un voto de confianza en cuanto se constituyan las nuevas Cortes. Los Sres. Sánchez e Iglesias, líderes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de Podemos respectivamente, han hecho declaraciones en las que manifiestan su oposición a un nuevo gobierno del PP [2]. Si el Sr. Rajoy no logra una mayoría simple en primera votación, se llevará a cabo una segunda votación en las 48 horas siguientes, para la que el nuevo gobierno sólo necesitaría una mayoría simple de votos, descontando abstenciones. Pero incluso esto parece estar por encima de las posibilidades de los Populares: sus únicos posibles aliados son Ciudadanos y, quizás, el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria. Eso le daría al Sr. Rajoy 170 votos favorables y la oposición (asumiendo ninguna abstención) sumaría 180 votos en contra.

Esto abriría la puerta a un “Frente Amplio” de izquierdas liderada por los socialistas. Pero ahí también las aguas bajan turbias. Es fácil imaginar un acuerdo entre el PSOE, Podemos y Unidad Popular (161 escaños), pero es más difícil que haya alguien ma´s dispuesto a sumarse al acuerdo. El Sr. Sánchez ha afirmado que la unidad de España no es negociable, lo que parece descartar a los dos partidos independentistas catalanes con sus 17 escaños. El Sr. Rivera de Ciudadanos ha descartado pactar con Podemos, lo que parece excluir también a sus 40 diputados, a menos que, por un proceso de alquimia política, acabase resultándoles aceptable llegar a un acuerdo con los socialistas cuando éstos, por su parte, acabasen precisamente de integrar a Podemos. De hecho, una “gran coalición” de PSOE + Podemos + Ciudadanos podría ser muy atractiva: tendría necesariamente que ceñirse a un programa de medidas de centro-izquierda moderado, ya que cualquier medida "radical" sería vetada por Ciudadanos, mientras que demasiada austeridad sería vetada por Podemos. Está por verse si el Sr. Rivera estaría dispuesto a ser tan flexible en la interpretación de sus recientes declaraciones, pero le daría al país cierta estabilidad y evitaría que tuvieran que repetirse las elecciones si nadie consigue formar gobierno en los próximos 2 meses.

  1. Los resultados de las elecciones son un claro voto de protesta contra el el Partido Popular y su manera autocrática de gobernar. De alguna manera, más de una cuarta parte de los españoles prefieren un gobierno mediocre y corrupto que la posibilidad de un cambio, pero son muchos más los han optado por un cambio en la cúpula.
  2. Los resultados muestran también la pervivencia de las poderosas fuerzas del nacionalismo regionalista en España. El bloque morado de Podemos se apoyó en gran medida en alianzas con partidos locales en varias comunidades: por ejemplo, En Comú-Podem en Cataluña, En Marea en Galicia y Compromís en Valencia. Estos partidos encontraron en Podemos la organización paraguas que les permite jugar en un tablero, el estatal, al que ellos por sí solos no podrían acceder. Una organización, además, que está comprometida con una fórmula de federalismo muy laxo como modelo ideal para España. Podemos se benefició también, al parecer, de un “efecto de votante oculto”, que es aquel votante que no quiere figurar como “radical” en las encuestas, pero que sin embargo le da su apoyo al partido izquierdista en las urnas.
  3. Ciudadanos, extrañamente, quedó por debajo de las expectativas que levantaba su sostenido auge en las encuestas. Una semana antes de las elecciones, las encuestas daban al partido del Sr. Rivera por encima de un 20% en intención de voto, pero quedaron en tan sólo un 14% el día de las elecciones.
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  1. La larga decadencia de Convergència Democràtica (CDC) en Catalunya se ha confirmado en estas elecciones, con la pérdida de 8 escaños por parte de su nueva marca, Democràcia i Llibertat, a la vez que su rival Esquerra Republicana (ERC) ganaba 6 escaños, eclipsando su rival independentista de centroderecha por primera vez en la historia.
  2. Los resultados indican también que algo todavía no marcha nada bien con el modelo español vigente, ya que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) gana tres veces más escaños que Unidad Popular (nueva coalición construida sobre la base de Izquierda Unida), aún cuando esta última coalición obtiene tres veces más votos que aquél (923.105 vs. 301.585).
  3. El bipartidismo en España ha recibido un duro golpe, pero no está muerto. El mapa de resultados electorales por provincias revela una imagen que no es muy distinta a la de anteriores consultas. El sistema, que tiene a su favor no sólo la Constitución española sino una considerable inercia institucional, ha demostrado su resistencia. Está por ver si con el tiempo se consagrarán los nuevos partidos, o si los efectos corrosivos del poder y la gobernanza les irá transformando en versiones algo más exitosas de Unión Progreso y Democracia e Izquierda Unida.
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Las elecciones garantizan también la continuación del movimiento independentista en Cataluña. Un gobierno nacional fragmentado, sin mayoría para actuar con decisión, es precisamente la condición que buscaba el “equipo de transición” en el parlamento catalán. Los resultados electorales, y el varapalo que recibieron los restos de Convergència, abren la puerta a algunas posibilidades interesantes. Pero la debilidad de Artur Mas y su partido en las generales puede haber convencido a los independentistas radicales de la Candidatura d’Unitat Populat (CUP) para conceder a CDC el apoyo suficiente para una investidura. La lógica de esta decisión sería que tanto Mas como su partido son unos “muertos vivientes” que, por consiguiente, no serán ya rivales serios una vez conseguida la independencia.

Aparte del proceso de razonamiento de la CUP, la independencia de Cataluña está lejos de ser un tema muerto. Seguirá habiendo una tensión notable entre Madrid y la comunidad más irritable de España a lo largo de 2016 y existe una posibilidad real de declaración rupturista en algún momento durante este año - quizás en septiembre. Y como que el sistema político disfuncional de España comienza a parecerse cada vez más al de Portugal, es difícil imaginar que vayan a llevarse a cabo las tan necesarias reformas políticas, económicas y sociales, incluso bajo presión de Bruselas. Los mercados parecen verlo de la misma manera [3], como demuestra el hecho de que la Bolsa perdiera 350 puntos después de las elecciones y el bono español a 10 años subiera 50 puntos básicos.

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Las fuerzas que han llevado a España a esta situación no van a desaparecer en el corto plazo [4]. Son el resultado de fuerzas que actúan en toda la Unión Europea y a nivel mundial, sobre las que el país tiene poco control, si es que tiene alguno. En estos momentos, España se enfrenta a semanas de parálisis política; pero la fragmentación y las disfunciones continuarán en los próximos años.


Fuentes y notas

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 [1] “Rajoy will first try to form govt but deadlock could see new elections,” The Local Spain, 21 December 2015

[2] AFP, “Spain’s main left-wing parties to block conservative Rajoy-led government,” Daily Sabah, 21 December 2015

[3] Trading Economics (www.tradingeconomics.com)

[4] Fernando Betancor, “Spanish Malaise Characteristic of Europe,” Common Sense, 01 October 2015

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