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Incendios y derrames de hidrocarburos amenazan la Amazonía colombiana


Los incendios masivos en la Amazonía colombiana superan las cifras para el mes de enero de los últimos diez años, a lo que se añade al menos dos derrames de hidrocarburos.

democracia Abierta
10 febrero 2022, 12.00am
Imagen de los incendios en la Amazonía colombiana.
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Shutterstock.

Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS), ha hecho incontables llamados en sus redes sociales advirtiendo que la cantidad de incendios en la Amazonia colombiana es excepcional.

Solo durante el mes de enero Global Forest Watch, organización que monitorea incendios en zonas forestales, publicó que hubo más de 1.200 alertas de incendios en los biomas de la Amazonía. Esto significa un aumento del 75% sobre el mismo mes del año anterior, cuando se produjeron 280 alertas.

Los incendios se deben a quemas iniciadas por acaparadores de tierras, mafias y grupos armados. Las imágenes que Botero publicó en sus redes sociales muestran huecos y más huecos en las capas boscosas. Botero realiza sobrevuelos periódicamente para registrar el estado del ecosistema. El avance de las llamas ha sido tan devastador que ya llegaron al Parque Natural Nacional Chiribiquete, el más grande de Colombia, declarado patrimonio cultural y natural de la humanidad.

El Chiribiquete, además de atesorar ecosistemas privilegiados como los tepuyes, o pinturas rupestres de valor incalculable, cuenta con cientos de carreteras construidas por las FARC antes de la firma del Acuerdo de Paz y sus bosques se extienden por más de medio millón de hectáreas. En ese paraíso natural ya van cerca de 2.300 hectáreas de bosque incendiadas de un total de 15.000 en el departamento del Guaviare donde el pasado 4 de febrero Rohymand Giovanny Garcés, alcalde del departamento, declaró la alerta roja con el objetivo de concentrar los esfuerzos en apagar las llamas.

A la situación actual se suman las voces de las organizaciones de la sociedad civil y de las comunidades campesinas e indígenas que aseguran que la deforestación es persistente en la región, y no solo debido a distorsiones climáticas.

Colombia es un país bimodal, es decir, tiene dos temporadas secas y dos temporadas lluviosas a lo largo del año, pero en los últimos años, las dinámicas de esas temporadas se han hecho más extremas, con lluvias inusualmente torrenciales y sequías prolongadas.

Los incendios actuales, sin embargo, no están directamente asociados a la temporada seca que empezó en diciembre de 2021, sino a las numerosas quemas que tuvieron lugar durante el último trimestre de ese año, y han sido especialmente dañinos en cuanto a superficie deforestada. En su último boletín de detección de deforestación el Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios Ambientales (IDEAM) afirmó que la Amazonia colombiana fue la región con más reportes de deforestación en 2021, con el 38,6%.

La situación es crítica. Solo ha habido un día de lluvia en la Amazonía desde que comenzó el año, las temperaturas se sitúan entre los 33 y 37 grados centígrados, y los ambientalistas han estado llamando la atención del gobierno sobre el impacto de esta situación en las quemas, que a menudo se expanden sin control y provocan importantes incendios y deforestación como los que estamos viendo.

Caminos creados ilegalmente en la selva amazónica colombiana.
Caminos creados ilegalmente en la selva amazónica colombiana.
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Rodrigo Botero.

La preocupación es tal, que 190 académicos y expertos en materia ambiental se unieron para redactar una carta en la que le piden al presidente Iván Duque y a Carlos Correa, ministro de ambiente, proteger de una vez y eficazmente la Amazonía y detener la deforestación.

En la carta los expertos explican que en las últimas semanas los puntos de calor se han concentrado en la Amazonia, donde hay diez municipios de los departamentos de Caquetá, Guaviare y Meta afectados. Por eso, le piden al presidente crear una hoja de ruta que articule actores como el Ejército, los bomberos, la defensa civil y la Fuerza Aérea, entre otros, para detener las quemas. Según los académicos, estos son los peores incendios que ha visto la Amazonía colombiana en los últimos 15 años y, si no se detienen, tendrán efectos irreparables para la regulación de temperatura de la región y para la lucha global contra la crisis climática.

El presidente dio su respuesta a través de su cuenta de Twitter donde afirmó que él y su gobierno condenan "el ecocidio de las Farc en la Amazonía" y dice que desplegará 400 hombres de la fuerza pública para lanzar la operación Miller Perdomo que tratará de detener los incendios. Aunque es cierto que las FARC fueron parte del problema y algunas de sus disidencias lo siguen siendo, son solo un aspecto de una problemática mucho más grande y compleja. Duque, sin embargo, parece ciego a cualquier razón que no esté acorde con su agenda política que pasa por continuar con la lógica de la guerra enviando militares a las zonas afectadas. Mientras tanto, arde la Amazonía sin control.

Derrames para comenzar el año

Otra situación que prendió las alarmas de los expertos ambientales fueron los derrames de petróleo que tuvieron lugar en este inicio de año. El 17 de enero en el río Putumayo, específicamente en la vereda El Tablero, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y Desastres (Ungrd) activó un plan de contingencia para detener un derrame de combustible en el río.

La Ungrd ha hecho el acompañamiento a la empresa Transportadores Caribe S.A. para recuperar el ACPM (diesel) que derramó una embarcación que naufragó en el río Putumayo. Aunque la Ungrd afirmó que solo se derramó el combustible que impulsaba la embarcación, el 24 de enero la Secretaría de Salud del Putumayo informó a las comunidades que no pueden comer nada proveniente del río ni tomar sus aguas debido al derrame y se declaró una posible emergencia ambiental.

La embarcación llevaba más de 12.000 galones de ACPM. Por esta razón la empresa tendrá que asumir los daños e impactos ambientales que el derrame ha provocado en esta zona de la Amazonía colombiana.

El mismo 24 de enero Ecopetrol, la empresa más grande de petróleo de Colombia, informó que hubo un atentado con explosivos contra uno de sus campos de producción petrolera, ubicado a 22 kilómetros de Barrancabermeja.

Según el informe de la entidad, el ataque fue contra las tuberías de la empresa y afectó las líneas de conducción de agua mezclada con crudo que se usa en la producción petrolera.

Así, a los incendios que devoran la Amazonía se suman dos derrames que ponen en peligro los ecosistemas que los rodean y al mismo río Putumayo, uno de los principales afluentes del Amazonas que recorre el país.

Así, a los incendios que devoran la Amazonía se suman dos derrames de hidrocarburos que ponen en peligro los ecosistemas que los rodean y al mismo río Putumayo, uno de los principales afluentes del Amazonas que recorre el país.

De nuevo, hay que preguntarse acerca de las medidas del gobierno para detener y mitigar las amenazas contra el medio ambiente de forma efectiva y sin agendas políticas. La prioridad no debe ser mantener activo al ejército para continuar una guerra de debería haber terminado en 2016, sino velar por la buena salud los ecosistemas de Colombia, el segundo país con mayor biodiversidad del mundo que ve cómo este inmenso capital se degrada sin remedio.

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