Dos presos por razones políticas fallecieron este año por enfermedades no atendidas. Al menos otros 40, según el Foro Penal Venezolano, se encuentran gravemente enfermos. El Observatorio de Derechos Humanos tiene identificados al menos a 170 con condiciones de salud que deben ser atendidas
El 3 de enero de este año, el pemón Salvador Franco murió dentro de la cárcel de El Rodeo II (estado Miranda), producto de un cuadro de desnutrición y tuberculosis que no fue atendido. El pasado 29 de agosto, Gabriel Medina Díaz falleció en el hospital Manuel Núñez y Tovar, tras ser trasladado de la cárcel de La Pica (Monagas), debido a una insuficiencia respiratoria.
Franco y Medina fueron presos por razones políticas. El pemón fue acusado de estar involucrado en el asalto a dos cuarteles militares al sur de Bolívar a finales de 2019, mientras que Medina fue detenido por presuntamente planear el secuestro del vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello. A ambos les fue denegada la asistencia médica, pese a las órdenes de tribunales, lo que en el derecho penal internacional es considerado como una forma de trato cruel e inhumano.