El pasado 7 de marzo, Luca Franzese, un actor de la serie de televisión Gomorra, famosa a nivel internacional, publicó en línea un vídeo brutal donde mostraba el cadáver de su hermana. Teresa Franzese murió en Nápoles días después de haber sido infectada por el Covid-19, a la edad de 47 años. El vídeo estremeció a muchos e hizo que se dieran cuenta de que esa enfermedad invisible no era ya una posibilidad remota.
El fin de semana anterior a su muerte, y a pesar de las directrices nacionales sobre el distanciamiento social, los bares de Nápoles seguían llenos a rebosar. El Estado terminó con esos festejos desafiantes cuando implementó una prohibición nacional de reuniones y viajes, estableció un toque de queda a partir de las 6pm, y acabó cerrando la mayoría de los negocios no esenciales a partir del 10 de marzo.
Las restricciones se redactaron inicialmente para las regiones del norte, donde la muerte y el contagio han sido más elevados. Posteriormente, después de que decenas de miles de personas intentaran huir del encierro subiéndose a autobuses y trenes camino el sur del país, se extendieron al resto del país.