Contrariamente a lo que muchos piensan, la solución al problema del desarrollo rural en Latinoamérica no depende solo del acceso a la tierra, sino también de la calidad de los procesos de producción y abastecimiento de los alimentos. Como respuesta a la necesidad de una agricultura de mayor calidad y más sostenible , en los últimos años surgieron proyectos de agroecología que se han mostrado una vía inteligente. Hacer del campo un recurso sostenible y combatir un modelo de explotación agraria que contribuye a la crisis climática actual está siendo su objetivo.
La agroecología es la aplicación de los conceptos y principios de la ecología (que es el estudio de las relaciones equilibradas entre plantas, animales, personas y sus ecosistemas) a sistemas de producción agrícola. En 2004 en Fusagasugá, a dos horas al sur de Bogotá, la capital de Colombia, cinco estudiantes de agronomía quisieron construir un movimiento campesino y ambiental en la región para defender el territorio, fortalecer las economías campesinas y la soberanía alimentaria. Para ello, fundaron una organización, Tierra Libre, que con el tiempo se ha convertido en un modelo de éxito para la agroecología colombiana y latinoamericana.
Integrada por campesinos, líderes ambientales, profesionales de las ciencias agrarias y de otras áreas, lleva 15 años funcionando y tiene múltiples ramificaciones.