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La Lucha por el Centro. Un Programa para Europa

Hay una manera de apropiarse del centro desde la izquierda, sin mentir y sin caer en el populismo. Esta es la carta que ha jugado Podemos. English.

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El líder del PSOE Pedro Sanchez, el líder de Podemos Pablo Iglesia, el lider de Ciudadanos Albert Rivera y la vicepresidenta de España Soraya Saenz de Santamaria en un debate televisivo. Demotix/Oscar Fuentes. All rights reserved.

Se suele enmarcar a Podemos dentro del ‘populismo de izquierdas’. Sin embargo, conviene llamar la atención sobre un aspecto de Podemos que se ha comentado menos y que, sin embargo,  está inscrito en su ADN desde el principio. Podemos ha irrumpido en el escenario político español y europeo con la vocación de poner en el centro del tablero una apuesta por los principios republicanos, intentando mostrar a la ciudadanía que todos ellos están siendo traicionados y demolidos por un revolución neoliberal salvaje y nihilista. Se trata de una apuesta que intenta conquistar el centro político para la izquierda, con la intención de sacar a la luz que ahora, ya no somos nosotros, sino los ricos y los poderosos los que se han desplazado hacia posturas antisistema, socavando incluso los pilares más básicos del sentido común.

En España – y no es muy distinto en Europa – llevamos desde la Transición sufriendo una tras otra políticas de extrema derecha y siempre se nos ha dicho que eran de centro, a veces de centro derecha, a veces de centro izquierda. ¿Acaso han  dicho alguna vez que iban a asfixiar la enseñanza pública o la sanidad estatal o a acabar con los derechos laborales? No, han dicho siempre que iban a acabar con el paro y mejorar la eficiencia de la sanidad y la educación. Se hace una cosa, pero se dice lo contrario. En cambio, a nosotros, si queremos hacer una política de izquierdas (no ya de extrema izquierda), se nos exige decir la verdad. No podemos colar una política de izquierdas diciendo que es de centro, porque eso no es propio de gente de izquierdas. Se nos exige entonces un verdadero número de circo: ganar sin dinero y, además,  diciendo la verdad. Es un dilema muy viejo para la izquierda, se nos pide el más difícil todavía. Puesto que somos de izquierdas, por lo visto, tenemos que ser pobres como ratas, y por tanto, ganar las elecciones sin dinero. Por lo mismo, tenemos que ser honestos y sinceros, así es que nada de ganar las elecciones mintiendo. Mientras tanto, las derechas tienen derecho a mentir, a robar, corromperse o financiarse ilegalmente, que para eso son de derechas. Las derechas tienen derecho incluso al populismo. En este país hemos visto al líder del PSOE hacer una entrevista escalando una pared montañosa en un programa de telebasura y hemos visto a la líder del PP madrileño pasearse por la ciudad con un sofá hinchable abrazando niños e invitando a un té a los transeúntes. Da mucha vergüenza ajena. A nosotros, en cambio, que no hemos llegado ni mucho menos a esos extremos, se nos reprocha el populismo como un vicio político imperdonable.