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La megacárcel de Bukele confirma su desprecio por la democracia

Las agresivas políticas de seguridad del presidente salvadoreño son muy populares, pero están enmarcadas en un régimen de excepción que viola cotidianamente los derechos humanos.

La megacárcel de Bukele confirma su desprecio por la democracia

APHOTOGRAFIA / Contributor
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Centro de Confinamiento del Terrorismo. Este es el orwelliano nombre de la nueva megacárcel del presidente salvadoreño Nayib Bukele que, en sus 23 hectáreas de extensión, albergará a 40.000 presos. Lo que se conoce de esta nueva prisión es preocupante: está a 74 kilómetros de San Salvador, tiene ocho edificios, y 32 celdas de 100 metros cuadrados, con solo dos lavamanos y dos retretes. Se estima que cada celda albergará a 100 presos, situación que hace de este lugar una de las cárceles más superpobladas y de alta densidad del mundo.

El gobernante inauguró el recinto a comienzos de febrero y, tres semanas más tarde, hizo público un video que mostraba a 2.000 presos siendo trasladados al lugar en condiciones deshumanizantes. Las imágenes fueron espantosas: se ve a los reclusos caminando en ropa interior, prácticamente desnudos, con los cráneos afeitados, sin zapatos, sin camisa, encadenados de manos y pies. El video hace referencia directamente a la memoria del horror de los campos del holocausto o del horror de Pol Pot. El guión sugiere la tortura, cosifica al enemigo que se deshumaniza, los convierte en algo execrable que merece un castigo humillante, una vejación ejemplar.

Las tomas se hicieron virales y provocaron respuestas fuertemente polarizantes. Adhesiones entusiastas y repulsas indignadas. Tal vez una de las más sonoras fue la del presidente colombinao Gustavo Petro quien dijo: "Ustedes pueden ver en redes las fotos terribles —no me puedo meter en otros países— del campo de concentración de El Salvador, lleno de jóvenes, miles y miles, encarcelados, que le da a uno escalofríos. Yo creo que hay gente a la que le gusta eso, indudablemente. Ver a la juventud dentro de las cárceles y creen que eso es la seguridad. Y se disparan las popularidades, indudablemente. Lo vivimos también en Colombia".