
Asunción Mauricio Macri. Magalí Iglesias/Flickr. Some rights reserved.
Soplan vientos de cambio en Argentina. Mauricio Macri tomó el bastón presidencial que tenía Cristina Fernández de Kirchner el 10 de diciembre y, de esta manera, un gobierno de centro derecha tomó el relevo de uno de izquierdas, dando por concluidos doce años de Kirchnerismo: un populismo Estado-céntrico ha sido reemplazado por un utopismo de libre mercado. De manera típicamente argentina, la mitad del país ha dado la bienvenida a estos nuevos aires mientras la otra mitad se lamenta. El tiempo nos dirá cuál de las dos mitades estaba equivocada, no que vayan a poder ponerse de acuerdo entre ellas.
Si bien tuvo lugar pacíficamente, el traspaso de poderes presidencial vino condicionado por oscuras maniobras políticas. Los desacuerdos empezaron con la discusión sobre dónde debería tener lugar la ceremonia de traspaso de mando — o en la Casa Rosada, o en el Senado — y se prolongaron con la disputa sobre cuándo exactamente terminaba el mandato de la presidente saliente. Esto último, tras la iniciativa del nuevo presidente electo, fue dirimido por un tribunal, que dictaminó que oficialmente Fernández de Kirchner acababa su mandato a las 23.59 del 9 de diciembre. El diálogo se rompió tras este dictamen y CFK, como se la conoce en círculos políticos, se ausentó de las ceremonias oficiales del 10 de diciembre, mientras que fue el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, el encargado de dirigir el acto inaugural de la nueva presidencia.