Cuando ocurre un evento que interfiere de manera importante con nuestro día a día, es habitual que éste sea de lo único de lo que hablamos. Así ha sido con la primera pandemia (o epidemia de alcance global) que se vive en varias generaciones, y que ha tenido un impacto como ninguna otra en nuestras rutinas.
La Covid-19, entonces, permeó no solamente nuestras vidas, sino también nuestros titulares. Para el 13 de marzo, el coronavirus ya había ocupado la totalidad de los temas que trataba El País y, según Vox, para el 15 de marzo, casi el 15% de las noticias que se consumían trataban sobre el coronavirus. Es muy factible que hoy, a finales de abril, estos números sean bastante mayores.
Como resultado, ha habido información superabundante sobre el coronavirus, pero han faltado titulares sobre otras noticias de gran trascendencia que han ocurrido en los últimos meses. La cortina de humo de la Covid-19 nos está costando pasar por alto el aumento en la deforestación, el aumento de las temperaturas a nivel global, los asesinatos a líderes sociales y medioambientales, los obstáculos al acceso a abortos libres y seguros, y muchos asuntos más.