Explicar el escenario político que hoy vive Brasil a los no brasileños, es similar a tratar de exponer la trama de Tiger King en pocas palabras para aquellos que no han visto la exitosa serie documental de Netflix. Una intenta juntar palabras en oraciones coherentes, pero termina básicamente con una mezcla de frases bizarras.
Pero tal vez esa sea la estrategia del presidente Jair Bolsonaro: causar la suficiente confusión, arrojar el suficiente humo para que los espectadores, incapaces de seguir la trama, pierdan interés en el espectáculo.
Pocos días después de destituir a su competente ministro de Salud en medio del nuevo brote de coronavirus, Bolsonaro destituyó al jefe de la Policía Federal, aun sabiendo que la medida causaría la renuncia de su "superministro" y una de las estrellas de su administración, el juez estrella Sergio Moro.