democraciaAbierta

Los medios tradicionales en tiempos de coronavirus: una crisis en el peor momento

La crisis que están viviendo los medios comunicación tradicionales se ha visto agravada por la llegada de la pandemia y el hundimiento del mercado, precisamente cuando más se necesita información profesional, de calidad y contrastada. Português

DemocraciaAbierta
17 April 2020
Alain Pitton/NurPhoto/PA Images

Los drásticos ajustes que están viviendo los medios de comunicación tradicionales se han intensificado en las últimas semanas con la aceleración de despidos y cierres, que ya estaban en marcha en muchos lugares. El caso de los ajustes en SEMANA en Colombia ha sido especialmente polémico.

Lo peor es que la crisis por la que están atravesando los medios tradicionales no tiene uno, sino varios motivos: económicos, ideológicos, políticos y hasta de valores, y el coronavirus parece haber llegado en el peor momento. Según cuenta una encuesta del 2018, de distintas organizaciones públicas y privadas, los medios de comunicación son las organizaciones en las que más confían las personas en América Latina. Y sin embargo, esta crisis de la Covid-19 puede llevarse por delante lo que queda de un pilar de la democracia como lo es la prensa.

¿Qué es lo que prende las alarmas?

En el mes de marzo, uno de los medios de comunicación más prestigiosos y tradicionales de Colombia - SEMANA -, despidió a Daniel Coronell, uno de sus columnistas más respetados, lo que llevó a varios otros columnistas a rescindir su columna en solidaridad, mientras el propio columnista contaba las razones detrás de su despido. Esto, después de haber cerrado varias de sus publicaciones más especializadas, como la reconocida Revista Arcadia, cierre que recibió una catarata de críticas.

Igualmente llamativos han sido varios de los titulares que este medio ha publicado como parte del cubrimiento de la pandemia por la Covid-19. Por ejemplo, su última portada del 13 de abril lee: “La carrera por la vacuna. Una competencia científica como ésta no se veía desde la conquista del espacio. La victoria estratégica cambiará el ajedrez mundial. Estos son los detalles de la gesta.” Llama la atención por todos lados este titular: por lo alarmista, sensacionalista y simple y llanamente falso. Medios internacionales respetados como el New York Times, Foreign Affairs y Science Magazine, han destacado cómo esta pandemia ha resultado en una colaboración científica nunca antes vista, y la misma ciudadanía ha sido testigo.

SEMANA no es el único, lejos está de serlo. Tan solo ayer, 15 de abril, El Espectador - medio tradicional colombiano - publicó una pieza gráfica donde afirma que el coronavirus sobrevive desde 3 horas hasta 3 días en distintas superficies, una afirmación que es completamente engañosa. El propio estudio que cita El Espectador explica cómo es sólo el 0,1% del virus lo que sobrevive en superficies, haciendo la infección casi imposible, como ya habíamos corroborado en democraciaAbierta.

FactChecker_1_FC_Corona#1_BC-01.png

Este fenómeno no es exclusivo a América Latina. Fox News, la cadena de noticias de Estados Unidos, muy próxima a la derecha dura, ha promocionado tratamientos que no están apoyados en evidencia científica contrastada, ha afirmado que la Covid-19 no es peor que la gripe y hasta llegó a afirmar que el coronavirus es una farsa de los demócratas para tumbar a Trump, por lo que ahora están hasta enfrentando una demanda. Incluso la CNN, otro cadena de noticias de Estados Unidos más centrada políticamente, contraviniendo normas elementales de ética periodística que previenen contra el estereotipo y el racismo, llamó al coronavirus, “el virus de China”

Lo que une a todos estos casos es la sensacionalización del contenido; intentar llamar la atención como sea, dónde sea y a cualquier costo - sin importar valores detrás ni las consecuencias - en medio de una competición feroz con los medios más amarillistas y la proliferación de blogs engañosos en internet.

Un estudio del Public Interest Research Centre denunció el aumento del uso de metáforas de guerra para hablar del coronavirus: invasión, enemigo, confinamiento, escalada, frente de batalla, etc. Como lo expresó Simon Jenkins en The Guardian: “La guerra es el último recurso absoluto de una nación que enfrenta un colapso existencial. Implica violencia extrema. Palabras como batallas, peleas, enemigos y amenazas a las naciones están claramente dirigidas a aumentar el poder y suspender la libertad. Fomentan la xenofobia y los ataques contra supuestos 'agentes enemigos', en la actualidad, las comunidades asiáticas. Promover esto bajo la cobertura de cualquier 'peor de los casos' es inexcusable."

Lo que une a todos estos casos es la sensacionalización del contenido; intentar llamar la atención como sea, dónde sea y a cualquier costo.

¿Qué hay detrás de la crisis?

El modelo de negocio de la prensa ha sufrido significativamente a raíz de la generalización del Internet. Aunque muchos han tratado de reinventarse, ha sido un camino difícil. Unos han comenzado a cobrar por su contenido en línea, como The New York Times o SEMANA. Otros piden donaciones, como The Guardian, cuyo modelo de negocio es diferente puesto que está basado en los rendimientos de un fondo financiero que data del los años 30 del siglo pasado, el Scott Trust Fund. En cualquier caso, el modelo de negocio basado en venta de ediciones impresas y en publicidad está en crisis profunda, y a todos les costó. El mismo nuevo accionista del grupo SEMANA admitió que busca un modelo como el de Fox News, que sea lucrativo, así no sea tan informativo.

Queda, entonces, la reflexión de fondo sobre los valores que deben guiar a los medios. La ética periodística y la vocación de servicio esencial para asegurar el derecho a la información de la ciudadanía en democracia no se deben perder nunca de vista. Al rescindir su columna en SEMANA, Daniel Samper Ospina escribió que: “El jefe de un periodista no es el dueño del medio para el que trabaja, sino sus lectores; el patrimonio real de una empresa editorial no son sus bienes y utilidades, sino su independencia y su credibilidad.”

Si seguimos creyendo que los medios de comunicación son el cuarto poder, éste tiene que ser ejercido, ante todo, con responsabilidad y deontología. La cuestión de los valores es central a la hora de decidir qué publicar, cómo informar y dónde hacerlo; es lo mínimo que como periodistas debemos a la ciudadanía, sobre todo en un momento de pandemia donde la calidad y el rigor de la información es clave para superar la emergencia sanitaria. Ese mínimo es el que muchos medios de referencia han comenzado a desechar en favor de agendas políticas ocultas o priorizando el provecho de sus dueños, ante todo y por encima de todo.

Unete a nuestro boletín ¿Qué pasa con la democracia, la participación y derechos humanos en Latinoamérica? Entérate a través de nuestro boletín semanal. Suscríbeme al boletín.

Comentarios

Animamos a todo el mundo a que haga comentarios, Por favor, consulte las intrucciones de openDemocracy para comentarios
Audio available Bookmark Check Language Close Comments Download Facebook Link Email Newsletter Newsletter Play Print Share Twitter Youtube Search Instagram WhatsApp yourData