
Centroamericanos leen la información que se les ha dado sobre el proceso de asilo, mientras hacen cola para ducharse en el albergue migrante en Palenque. Foto: Paul Miranda. Algunos derechos reservados.
“Tengo miedo. Nunca podré regresar a Honduras,” me cuenta Rosario mientras comemos una porción de donas que ella recién frió en un pequeño departamento donde ahora reside con su esposo y sus tres hijos en Palenque, un pueblo de la selva en el sur de México, alrededor de 140km del cruce fronterizo más cercano con Guatemala.
Rosario se encuentra entre el número cada vez mayor de personas que huyen de sus países de origen y buscan ayuda en México. Estadísticas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) – el órgano estatal que analiza los casos de asilo – demuestran que las solicitudes de asilo van en aumento. En 2013, México recibió 1.296 solicitudes. En 2016, el número creció a 8.788. La COMAR predice que el número total de personas solicitando santuario este año llegará a casi 20.000.