
el empresario Carlos Slim durante una rueda de prensa sobre la construcción del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, en abril de 2010. (Photo by Carlos Tischler/NurPhoto/Sipa USA) PA images. Todos los derechos reservadosLa construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se ha comercializado por el gobierno mexicano como un modelo de transparencia. El proyecto de infraestructura constituye una mejora en la larga historia de México de opacidad y corrupción en el sector público.
El sitio web del gobierno para el aeropuerto tiene secciones enteras dedicadas a la transparencia, incluso la publicación de contratos e información sobre las estructuras de financiamiento. Sin embargo, atrás de este revestimiento perfectamente limpio, hay un tinglado de secretos e información no publicada, lo cual sugiere que todo sigue como es habitual en los proyectos públicos en México.
Para empezar, la estructura de financiamiento lleva hacia el secretismo, lo cual, a su vez, facilita la corrupción y el mal uso de recursos públicos. Las inversiones se mantienen en fideicomisos – una estructura que se usa en México para administrar los fondos públicos. De los cuatro fideicomisos creados para administrar las inversiones, dos son fideicomisos privados que reciben inversiones privadas formadas de prestamos al gobierno mexicano.