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Mejorar la protección de los refugiados mediante una mejor gestión

El desorden y la tragedia inherentes en los flujos espontáneos de refugiados a gran escala no son algo inevitable; lo que necesitamos es un régimen de protección administrada. Una contribución al debate de openGlobalRights sobre los refugiados. English, Français

por Tim Finch
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Para usar una frase deportiva común del futbol americano en los Estados Unidos y el rugby en Gran Bretaña, el sistema mundial de protección de los refugiados ha sido un “campo roto” (broken field, en inglés) desde finales del verano pasado. En Europa, las bien alineadas defensas gubernamentales, tanto retóricas como físicas, se han desmoronado durante los últimos meses. Ha habido pocas señales de trabajo en equipo entre los jugadores: algunos siguen jugando duro, mientras que otros abandonaron sus tácticas y ahora están muy “abiertos”. Y los refugiados (y otros migrantes), al notar que los tacklers están muy dispersos, avanzaron a todo correr.

En cierto sentido, esto es un motivo de celebración para quienes pensamos desde hace tiempo que la magnitud de la protección para los refugiados que ofrecen los gobiernos Occidentales es insuficiente. Independientemente de lo caóticas que han sido las situaciones en las fronteras en Europa, e independientemente de cuántas tragedias han ocurrido en el camino, decenas de miles de personas que necesitaban protección la encontraron. Por una vez, el mundo desarrollado no le ha dado la espalda completamente a una crisis de refugiados.  

Pero llega un momento en el que una respuesta de emergencia a corto plazo tiene que convertirse en un plan estratégico a largo plazo. Esto es particularmente cierto si se considera que la cantidad mundial de refugiados, que se está aproximando a un nivel récord, probablemente seguirá siendo alta en el futuro próximo. Desear que el problema simplemente desaparezca no es una opción. El colapso del antiguo sistema debe conducir a un nuevo sistema que combine una mayor generosidad para aceptar refugiados (especialmente por parte de los países desarrollados) con un mejor manejo de los flujos de refugiados (especialmente para reducir los movimientos desordenados a través de las fronteras).