La contaminación del agua, las lagunas de petróleo derramado en la tierra, y la pobreza, obligaron a las Mujeres Amazónicas a salir de sus comunidades y protestar. Estaban relegadas y obligadas al silencio. Pero las repetidas marchas de mujeres desde Puyo a Quito son ahora la muestra de fuerza en colectivo y de capacidad de organización política. Desde entonces, sus voces se hacen más fuertes y se las reconoce como las auténticas defensoras de la selva.
El catastrófico derrame petrolero de 15 800 barriles envenena el agua de los ríos Napo y Coca desde el 7 de abril de 2020. La tierra enferma, los niños y niñas enferman. El cáncer, en sus diversos tipos, se incrementa, atacando la piel y los órganos, degradando la calidad de vida de los pueblos originarios.
A esta lucha por la vida se sumó la científica shuar Maríat Taant, procedente de Taisha, Morona Santiago. Sus armas fueron su plegarias y cantos, su conocimiento sobre las plantas, y la interpretación de los sueños. El viernes 27 de marzo, María Taant y otras 46 mujeres, recibieron por parte de la Defensoría del Pueblo, el reconocimiento como “resilientes y empoderadas”. Ese mismo día, por la noche, en un trágico accidente, María murió atropellada en la carretera rumbo a su casa. De la mazorca, un grano ha caído. El luto se extiende en la memoria de sus hermanas de lucha.