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Mujeres Amazónicas despiden a su hermana, la boa protectora María Taant

María Taant, líder de las Mujeres Amazónicas de Ecuador, falleció atropellada el 26 de marzo. Sus compañeras se comprometieron a seguir la lucha contra el extractivismo de las petroleras, las mineras y las madereras

Gabriela Ruiz Agila
9 junio 2021, 1.15pm
Retrato de María Taant, mujer científica, guerrera cantora, la boa protectora de las Mujeres Amazónicas, en 2018
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Santiago Cornejo. Todos los derechos reservados

La contaminación del agua, las lagunas de petróleo derramado en la tierra, y la pobreza, obligaron a las Mujeres Amazónicas a salir de sus comunidades y protestar. Estaban relegadas y obligadas al silencio. Pero las repetidas marchas de mujeres desde Puyo a Quito son ahora la muestra de fuerza en colectivo y de capacidad de organización política. Desde entonces, sus voces se hacen más fuertes y se las reconoce como las auténticas defensoras de la selva.

El catastrófico derrame petrolero de 15 800 barriles envenena el agua de los ríos Napo y Coca desde el 7 de abril de 2020. La tierra enferma, los niños y niñas enferman. El cáncer, en sus diversos tipos, se incrementa, atacando la piel y los órganos, degradando la calidad de vida de los pueblos originarios.

A esta lucha por la vida se sumó la científica shuar Maríat Taant, procedente de Taisha, Morona Santiago. Sus armas fueron su plegarias y cantos, su conocimiento sobre las plantas, y la interpretación de los sueños. El viernes 27 de marzo, María Taant y otras 46 mujeres, recibieron por parte de la Defensoría del Pueblo, el reconocimiento como “resilientes y empoderadas”. Ese mismo día, por la noche, en un trágico accidente, María murió atropellada en la carretera rumbo a su casa. De la mazorca, un grano ha caído. El luto se extiende en la memoria de sus hermanas de lucha.

María Taant interpreta «Soy una boa», plegaria de protección. Ceremonia convocada por la Defensoría del Pueblo ecuatoriana el 26 de marzo de 2021 para el reconocimiento de Mujeres Amazónicas resilientes y empoderadas.

María Taant de 51 años, era viuda y madre de cuatro hijos —una mujer y tres varones—. El menor, un adolescente de 15 años. Esa mañana, antes de iniciar el acto público, María abrazó con alegría a sus compañeras de lucha. «Sobrevivimos a la pandemia» les dijo. Pidió a todas continuar con la lucha y compartir todos los conocimientos, compartir la receta con las plantas que curan el cuerpo y el espíritu. Para los pueblos originarios, la medicina ancestral ha sido todo a lo que han podido recurrir.

En Taisha, la comunidad de María, no hay carreteras ni agua potable. María dedicaba gran parte del tiempo a la chacra familiar, que rebosaba de maní, y otros alimentos y plantas. Intercambiaba semillas con otras mujeres, y ese encuentro entre ellas, se convertía propiamente en raíz y semilla para conversar y compartir conocimientos.

Las Mujeres Amazónicas recuerdan a María como la cantora guerrera. Sabía interpretar el Anent (plegarias) y el Nampet (cantos sagrados) para proteger al pueblo Shuar Arutam. Sus últimos cantos fueron invocaciones a la gran boa protectora de la selva, uno de los símbolos más potentes en la cosmogonía shuar. “Siempre estuvo acompañándonos con su canto para armonizar, para darnos fuerza, para que todo salga bien” recuerda Patricia Gualinga, dirigente del pueblo Kichwa de Sarayaku.

El 8 de marzo de 2018, entregaron su mandato contra el modelo económico extractivo al gobierno de Lenin Moreno. El documento contiene 22 puntos que demandan la suspensión de licitación de nuevas rondas petroleras, la conformación de una comisión de la verdad para que haga justicia en el caso de asesinatos de líderes indígenas, así como la reparación a las familias. Solicitaron “investigación profunda e histórica sobre la violencia sexual y de género asociada a las actividades mineras, petroleras y la militarización, para que se apliquen las sanciones necesarias y se brinden garantías para la NO repetición en territorios indígenas amazónicos.”

Como parte del colectivo Mujeres Amazónicas, María Taant sumó su voz al reclamo y en el palacio presidencial: “(...) Hemos protestado en Puyo, después de escuchar, exponernos al sacrificio, la violación, las amenazas que nos hace la compañía petrolera. Nosotras nacimos en la selva, somos dueñas de la tierra, somos dueñas de la selva y nuestra naturaleza. (...) No queremos petroleras, mineras, y madereras.” Las mujeres permanecieron cinco días en la plaza Grande, y el entonces presidente, Lenin Moreno, nunca las recibió en persona. Policías armados intentaron desalojarlas. Ni al gobierno ni a las petroleras les importa que lleven a sus hijos e hijas en brazos.

Alguien tiene que gritarlo, alguien tiene que decirlo. Las Mujeres Amazónicas ponen su cuerpo en la primera línea para enfrentar al capitalismo galopante, desbocado. Paren y crían hijos mientras los hombres hacen la guerra o firman contratos para vender las tierras. Cuidan las tumbas de sus abuelos y abuelas. Cultivan en la chacra. ¿Por qué no tienen también derecho a levantar su voz, y a ser escuchadas?

Las Mujeres Amazónicas son amenazadas por diferentes frentes políticos y económicos que ven un peligro en el reclamo y exigencia de derechos que plantean. El hostigamiento contra varias de ellas continúa. El informe denominado “No nos van a detener” publicado por Amnistía Internacional (AI) en 2019, documenta los casos de las defensoras Patricia Gualinga, Nema Grefa, Salomé Aranda y Margoth Escobar, quienes exigen el cumplimiento de los derechos de la naturaleza reconocidos en la Constitución de 2008.

La noticia de la muerte de María Taant conmocionó a los asistentes al evento, que los reunió en la mañana para celebrar el reconocimiento de las Mujeres Amazónicas. Isabel Wisun, su amiga, lo vio todo. Cuando llamó a pedir ayuda a Patricia y Noemí Gualinga, no tenía otra respuesta que la tristeza. «María fue cantando todo el camino». Así la recordarán.

Hasta la fecha de publicación de esta nota, no hay detenidos por el atropellamiento de María Taant. El temor de la comunidad es que la impunidad simplemente se acepte y todo quede sin respuestas, sin reclamos.

María Taant fue despedida con una misa. En el ritual cantó Rosita Gualinga, vicepresidenta de la nacionalidad Shiwiar del Ecuador, que viajó desde Kurintza. Los espíritus poderosos transmutan en animales de poder. El canto de María Taant frente al río Pastaza, sigue resonando, sigue invocando a la protección de la gran boa y su fuerza. La necesitan. En 35 años de existencia de la CONAIE, aun las mujeres dirigentes no ocupan la presidencia de esa organización, reflexiona Nina Gualinga.

Varios colectivos publicaron notas de pesar para despedir a Kuaya María Taant Piruch que articulan a través de la Alianza de Organizaciones de Derechos Humanos: Amazon Watch, Fundación Pachamama, Acción Ecológica, INREDH, CONFENAIE.

La Confederación de Indígenas de la Cuenca Amazónica, COICA, manifestó: “El canto de una guerrera shuar se ha apagado, pero su legado de lucha y resistencia continúa con su familia, comunidad y todo su pueblo.”

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