
Un estudiante atraviesa un puente para dirigirse a la escuela en Río, de Janeiro. (AP Photo / Silvia Izquierdo)
Desde principios de abril se han venido impartiendo clases en la escuela Luis Compositor Carlos da Vila en Benfica, un barrio de clase obrera de Río de Janeiro. Junto a las clases de natación, danza y preparación para el ENEM (el examen nacional de acceso a las universidades públicas), el horario incluye círculos de discusión que tratan temas como la militarización de la policía en las favelas.
Todo esto está pasando a pesar de la huelga de profesores que empezó el pasado marzo y que continúa a lo largo del país. O quizás sea consecuencia de la misma. Los estudiantes barren el suelo, pintan las paredes y preparan comida: han tomado el control de la escuela para apoyar a sus profesores y como protesta por los recortes de gastos, que son parte del programa de austeridad del Partido de los Trabajadores (PT). Desde el año pasado, estos recortes han hecho caer en picado los fondos disponibles para los servicios públicos y los sueldos, aumentando el desempleo.