El pasado 07 de diciembre de 2022 Pedro Castillo, hoy expresidente del Perú, intentó disolver el Congreso de su país para esquivar una sesión programada en la que se iba a votar una moción de vacancia en su contra. Pero Castillo no logró su cometido y el Congreso, en una sesión de urgencia, votó la vacancia y lo destituyó. Poco después, la fiscal general de Perú, Patricia Benavides, interpuso la demanda por rebelión, Castillo fue detenido y encarcelado, y el país quedó sumido en la incertidumbre.
Automáticamente, Castillo fue reemplazado por Dina Boluarte, su fórmula vicepresidencial, que asumió como la primera mujer presidente en Perú y la décima presidente en 22 años. Boluarte es abogada, notaria y había sido empleada pública desde 2007. Cuando Castillo intentó acabar con el Congreso, Boluarte marcó distancia al calificarlo de “acto inconstitucional”, y en su primer mensaje a la nación lo llamó "intento de golpe de Estado" al solicitar una "tregua política" para instalar una unidad nacional.
Boluarte, sin embargo, no esperaba que la insatisfacción de los peruanos frente a años de inestabilidad gubernamental, especialmente por parte de sus presidentes, fuera a pasarle factura inmediatamente. Apenas Castillo dejó el poder, estallaron manifestaciones en su apoyo que han continuado desde diciembre en el centro y principalmente en sur del país, de donde es originario Castillo.