
Millares celebran el secundo aniversario del 15-M, Madrid, Mayo 2013. Demotix/Betsabe Donoso. All rights reserved
Mal que nos pese a quienes hemos sido militantes de organizaciones tradicionales de izquierdas desde hace años, lo cierto es que cuando en el estado español, allá por Mayo de 2011, estalló el 15-M, las plazas estaban llenas de gente y las organizaciones revolucionarias vacías de militantes. El capitalismo había hecho un excelente trabajo ideológico y de adoctrinamiento en defensa de sus intereses y las mayorías sociales veían en la izquierda tradicional más a un enemigo que a un aliado. Desde entonces tampoco es que haya cambiado mucho el escenario: las organizaciones revolucionarias siguen prácticamente vacías de militantes y el pueblo apunta su mirada hacia otras opciones de cambio, a izquierdas y derechas, que no pasan por esa vía ideológica ‘tradicional’.
Un pueblo, en el contexto de un régimen liberal-burgués que pone en juego la disputa de su gobierno mediante unas elecciones democráticas, podrá avanzar en sus aspiraciones de cambio hasta donde tal pueblo quiera y permita mediante tales elecciones, no más allá. Las limitaciones para llegar a crear un proyecto de mayorías desde los planteamientos clásicos de la izquierda tradicional - capaz de ganar una de esas elecciones- son obvias. No es culpa de PODEMOS, podemos asegurar, eso de que la izquierda haya sido ideológicamente derrotada.