El educador brasileño Paulo Freire (1921-1997) fue una figura prominente en el movimiento de pedagogía crítica del siglo XX y el célebre autor del innovador texto, "Pedagogía del oprimido", publicado en 1968. El trabajo seminal de Freire propone un método dialógico de enseñanza de la alfabetización que nutre la conscientização – la conciencia crítica – y fomenta la participación en las luchas políticas. Según un estudio de 2016, "Pedagogía del oprimido" fue el tercer libro más citado en las ciencias sociales. Como escribe Daniel Schugurensky en su biografía intelectual de Freire de 2011, "ningún otro pensador educativo del Sur Global ha atraído una atención internacional tan amplia a sus ideas".
Sin embargo, el legado de Freire sigue siendo un tema polémico en el Brasil contemporáneo. La derecha brasileña tiende a retratar a Freire como un subversivo peligroso que planeaba adoctrinar a la juventud. El gobierno de derecha del presidente Jair Bolsonaro ha utilizado esta caricatura engañosa para justificar sus ataques a la educación pública.
En discursos y entrevistas, Bolsonaro y sus aliados representan a Freire como una especie de marioneta izquierdista cuya influencia debe ser purgada del sistema educativo brasileño. En su campaña electoral, Bolsonaro se jactó ante sus seguidores de que "entraría en el Ministerio de Educación con un lanzallamas para eliminar a Paulo Freire". Abraham Weintraub, el ahora ex ministro de educación de Bolsonaro (recientemente se fue para asumir un puesto polémico en el Banco Mundial), culpó a Freire por las malas clasificaciones de la educación de Brasil y comparó la pedagogía freireana con el "vudú sin pruebas científicas". De manera similar, el filósofo brasileño Olavo de Carvalho, conocido como "el gurú de Bolsonaro", descarta a Freire como un "militante pseudointelectual" que produjo "una colección de trucos para reducir la educación al adoctrinamiento sectario".