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Cómo hacer presentes a las minorías ausentes en la política brasileña

El desarrollo de las tecnologías digitales puede facilitar la representación de minorías en la política, como lo demuestra el caso de Brasil

Thamy Pogrebinschi Iná Chaves
3 March 2021, 9.20am
Sistema de voto electrónico en las elecciones municipales de Brasil, 16 de noviembre 2020.
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Rafael Henrique / SOPA Images/Sipa USA/PA Images

La idea de representación lleva en su origen una paradoja: el acto de representar implica dar presencia a aquello que está ausente. Representantes son quienes, en teoría, deben tornar presentes a quienes están ausentes. En las famosas palabras de Hanna Pitkin: “representación significa hacer presente algo que, sin embargo, no está literalmente presente” (1967: 144).

Esta paradoja radica a la base de las principales controversias en torno a la práctica de la representación política. La "representación substantiva" se centra en los intereses de quienes están representados y aspira a reflejar sus posiciones ideológicas. La "representación descriptiva" se centra en las características específicas de los representados, para así reflejar las experiencias compartidas por determinados grupos.

Mientras que la representación sustantiva otorga al representante mayor libertad, la representación descriptiva busca asegurar mayor igualdad para los representados. Por ello se ha asociado frecuentemente a un ideal de empoderamiento de las minorías y se ha traducido en la defensa de una “política de presencia” (Philipps, 1998), es decir, de la idea de que grupos identificados por su género, raza o etnicidad deben ser representados por personas pertenecientes a estos mismos grupos.

Si bien la presencia de grupos minoritarios en los espacios de poder es sin dudas un componente esencial de la democracia, esto no garantiza que dichos grupos estén efectivamente representados. Así, tan importante como tener mujeres representantes es que realmente representen a las mujeres y defiendan sus intereses. Son las experiencias compartidas las que aseguran una forma de representación más precisa y comprometida con los intereses de los representados (Mansbridge, 1999: 629).

El uso de tecnologías digitales en las campañas electorales y mandatos electos puede promover una forma más substantiva de representación descriptiva, fortaleciendo una política de la presencia que se ha perseguido, por ejemplo, por medio de cotas. Cuando no es usado para desinformar, distorsionar la verdad o difundir fake news, internet permite que las personas sean representadas sustancialmente por otras con las que pueden compartir experiencias por vías digitales, tanto durante las campañas como cuando alcanzan el cargo.

La tecnología digital tiene el potencial de otorgar presencia a mujeres, personas negras, indígenas, LGBT+, y otros grupos históricamente ausentes de la competencia electoral y las instituciones políticas

En este artículo sostendremos que las tecnologías digitales a) permiten romper las barreras comunicativas en las campañas electorales, y b) amplían la dimensión participativa de los cargos electorales, por lo que c) posibilitan la expansión de la representación descriptiva y d) su conversión en una más forma responsiva de representación sustantiva.

Afirmamos que la tecnología digital tiene el potencial de otorgar presencia a mujeres, personas negras, indígenas, LGBT+, y otros grupos históricamente ausentes de la competencia electoral y las instituciones políticas. Al mitigar la paradoja de la representación, permitiendo que los grupos ausentes se hagan presentes, la tecnología digital puede hacer que la representación sea más responsiva y democrática. Esto es más relevante en países fuertemente afectados por la desigualdad social y el racismo estructural, que históricamente han provocado una fuerte exclusión política, como es el caso de Brasil.

Para abordar este tema, analizamos las campañas electorales en las elecciones municipales brasileñas de 2020 y realizamos entrevistas con articuladores de campañas electorales, candidatos y representantes electos que pertenecen a grupos minoritarios.

Las elecciones locales brasileñas en 2020

En las elecciones de 2020 hubo un aumento significativo de candidatos negros, mujeres, transexuales e indígenas en Brasil. Por primera vez en la historia del país, hubo más candidatos negros (49,9%) que blancos. Las candidaturas femeninas aumentaron tímidamente, alcanzando el 33,4%, mientras aquellas de personas trans aumentaron un 226% en comparación con las elecciones locales anteriores, y las candidaturas indígenas un 25% en el mismo período. Además, todos estos grupos tendieron a estar más representados a través de candidaturas colectivas, que aumentaron de un total de 13 en 2016, a 257 en 2020.[1]

La expansión significativa de candidaturas de grupos minoritarios se debe, en parte, a una serie de leyes y sentencias judiciales que garantizaron cuotas, fondos para campaña y tiempo de publicidad electoral en radio y televisión para candidatas mujeres y personas negras. Sin embargo, hasta ahora el el aumento de candidaturas de minorías no se ha traducido en un aumento proporcional del número de representantes electos de estos grupos. En comparación con las elecciones de 2016, hubo un 2,5% más de mujeres elegidas como concejalas y un 3% más de mujeres negras elegidas como alcaldesas. El número de mujeres negras elegidas como concejalas aumentó en un 23%. Además, se eligieron un 275% más de personas trans y hubo cuatro veces más alcaldes indígenas.

Al impulsar candidaturas de personas y grupos históricamente ausentes de la competencia electoral, las tecnologías digitales eliminan las barreras comunicativas y aumentan la participación de los electores en los mandatos. Así permiten ampliar el potencial de representación de discursos y temas tradicionalmente ausentes de la agenda institucional y las políticas públicas.

Las tecnologías digitales viabilizan, entre otras cosas: a) acceder a información sobre reglas electorales y funcionamiento de los partidos; b) acceso a información y recursos necesarios para planificar y ejecutar campañas; c) reducción de los costos de campaña (por ejemplo, reduciendo viajes y la producción y distribución de material promocional); d) expansión de las formas de financiamiento de campañas, como el financiamiento colectivo a través de plataformas de crowdfunding; e) ampliación de redes personales e institucionales de los candidatos y, en consecuencia, el número de apoyadores; y f) mejora de la transparencia y seguimiento de campañas.

Candidaturas que de otro modo no habrían sido registradas se vuelven factibles y visibles gracias a la eliminación de barreras comunicativas

Aun así, las tecnologías digitales no garantizan que estos candidatos tengan éxito. A pesar de gozar de mayor visibilidad, reducción de costos de campaña y mejor comunicación con sus bases electorales, los candidatos todavía dependen en gran medida de otras variables vinculadas al sistema electoral y a los partidos políticos, como los recursos (no solo financieros) que cada partido asigna a sus candidatos.

Podemos entonces afirmar que las tecnologías digitales califican la presencia necesaria para la representación. Candidaturas que de otro modo no habrían sido registradas se vuelven factibles y visibles gracias a la eliminación de barreras comunicativas. Las nuevas tecnologías facilitan la información y la comunicación y, por lo tanto, permiten la inclusión. Además, los mandatos se vuelven más substancialmente representativos cuando las tecnologías digitales facilitan el intercambio de experiencias mediante la participación directa de los electores. En estos casos, la tecnología digital proporciona beneficios en términos de participación y representatividad, lo que lleva a una mayor capacidad de respuesta. A continuación, discutiremos estas dos dinámicas con más profundidad.

Información + Comunicación = Inclusión

Internet contribuye a diversificar el debate público, incluyendo grupos minoritarios que históricamente han sido marginados de los espacios de toma de decisiones. Como dijo un entrevistado, candidato negro a concejal, las campañas negras “se vuelven inviables, además de invisibilizadas”. Este problema puede reducirse en cierta medida gracias a las tecnologías digitales, que hacen las candidaturas más visibles y permiten contrarrestar la “visibilidad negativa” que reciben de la prensa convencional. Las tecnologías digitales animan a las minorías a postularse.

Las plataformas digitales son más accesibles que cualquier medio de comunicación tradicional. Están diseñadas como foros de debate más democráticos y horizontales, lo que permite que más personas se expresen y sean escuchadas. Internet abre espacios para la comunicación directa entre candidatos y votantes, y expande la diversidad al dar exposición a personas que nunca consideraron pertenecer a la política.

Internet rompe las barreras físicas y temporales a la participación: permite que un mismo individuo esté presente en varios lugares y momentos simultáneamente

Todos los entrevistados expresaron el papel fundamental de las tecnologías digitales en sus campañas electorales. Hacer política implica costos e infraestructura: redes de apoyo sólidas y estructuras partidarias que priorizen las candidaturas. Las nuevas herramientas tecnológicas mitigan estas demandas al permitir la organización de redes digitales accesibles y a bajo costo y reducir la dependencia de la impresión de material promocional, logística de viajes y espacios físicos para llevar a adelante la campaña. También disponibilizan herramientas que facilitan la comunicación y la recaudación de fondos, como las plataformas de financiamiento colectivo.

Además, las campañas políticas demandan tiempo. Internet rompe las barreras físicas y temporales a la participación: permite que un mismo individuo esté presente en varios lugares y momentos simultáneamente. Una entrevistada, una mujer indígena en una candidatura colectiva, reportó haber usado Whatsapp ampliamente para comunicarse con pueblos indígenas que no pudo visitar durante su campaña. En su opinión, esto ha optimizado enormemente su tiempo durante la campaña.

Los tiempos de campaña son, después de todo, muy limitados. Si las campañas solían estar restringidas a espacios y horarios limitados, spots electorales gratuitos, distribución de folletos en ciertos días y horarios, el mundo digital ofrece espacio y tiempo ilimitados. Una concejala electa contó que, durante una campaña previa a diputada estatal, obtuvo la mitad de sus votos en ciudades que, por falta de recursos, no tuvo oportunidad de visitar, pero donde logró consolidar su presencia en redes sociales.

Participación + Representatividad = Responsividad

La ampliación de sujetos políticos lleva trae consigo la expansión de temas de políticas. Las herramientas digitales aumentan el alcance de agendas tradicionalmente marginalizadas y facultan una representación más precisa de la pluralidad del electorado. Esta inclusión de nuevos discursos permite una representación más responsiva, reflejando problemas compartidos por grandes segmentos poblacionales que antes carecían de espacio en el debate público.

Participar de la vida política fuera de las elecciones plantea un desafío complejo, pero internet habilita una variedad de canales, herramientas y plataformas cooperativas. Hoy es posible participar en línea de diversas formas, desde enviar correos electrónicos a los representantes, monitorear y comentar sus actividades legislativas, hasta dialogar directamente con ellos y co-formular propuestas legislativas.

Al volver la participación ciudadana más accesible y democrática, los entornos digitales mejoran la percepción de pertenencia

Entre nuestras entrevistadas, dos mujeres electas contaron que las tecnologías digitales son esenciales para tornar sus mandatos más participativos y representar mejor a sus votantes. Una de ellas creó una plataforma online donde los ciudadanos pueden hacer propuestas y evaluar anteproyectos de ley, registrar quejas y solicitar información. La otra organiza audiencias públicas, reuniones con la sociedad civil y plenarias en línea, donde puede escuchar sugerencias para proyectos legislativos como forma de compartir experiencias con las mujeres a quienes representa.

Al volver la participación ciudadana más accesible y democrática, los entornos digitales mejoran la percepción de pertenencia. El sentimiento de conexión con la política es un recurso poderoso para la movilización, y la facilidad de acceso a las herramientas en línea permite que los ciudadanos se sientan escuchados y que su participación conduzca a resultados concretos. El uso por parte de votantes previos y potenciales de medios digitales para monitorear sus actividades también motiva a candidatos y representantes a responder demandas y ampliar el impacto de sus acciones.

Conclusión: limitaciones y potencialidades

Reconocer las limitaciones de las herramientas digitales es tan importante como reconocer su potencial. Aunque Brasil es uno de los países con mayor número de personas conectadas del mundo, un tercio de la población no tiene acceso a Internet. La dinámica de la desigualdad social se refleja claramente en el mundo digital.

El desafío continúa siendo trasladar la movilización digital al mundo real. El activismo digital tiene límites prácticos, y los ‘me gusta’, ‘compartir’ y el número de seguidores no siempre reflejan la misma intensidad de las actividades presenciales.

A pesar de la multiplicidad de canales y herramientas digitales, la política aún opera según la lógica de la rigidez institucional. Todavía cuesta mucho lanzar una candidatura y los partidos defienden sus propias lógicas internas. Subsiste una brecha crítica entre la velocidad de los desarrollos tecnológicos y la temporalidad de los cambios institucionales.

Aún así, el potencial de la tecnología digital para ampliar sujetos y narrativas hasta ahora excluidos de la agenda institucional y las políticas públicas es enorme. Internet acerca a la sociedad a los procesos de toma de decisiones, democratiza las discusiones y mitiga las barreras institucionales. Al abrir espacios para nuevos grupos y demandas, se está produciendo un cambio político importante.

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[1] Las candidaturas y mandatos colectivos son cada vez más frecuentes en Brasil y América Latina. Este término se refiere a grupos de composición diversa, a menudo suprapartidistas, que se postulan juntos para un cargo. Aunque formalmente sólo se puede elegir a una persona, las decisiones se toman de manera colectiva por todos los co-representantes.

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