El INE no se toca. Este fue el lema de las protestas de las últimas semanas en México, provocadas por las reformas que propone Andrés Mnauel López Obrador, presidente mexicano, al Instituto Nacional Electoral (INE)
Los manifestantes protestan contra lo que AMLO, como es conocido el presidente, ha llamado "Plan B", que consiste en una reforma del órgano electoral que se aprobó en el Senado la segunda semana de febrero de 2023 y que busca reducir el presupuesto y el personal del INE, la institución que organiza los comicios en México, y fragiliza algunos aspectos del protocolo electoral.
Desde que subió al poder en 2018, AMLO también ha acusado al INE de no ser un órgano imparcial y de permitir fraudes electorales, por lo que prometió modificarlo. Esta percepción del presidente es antigua y se remite a las elecciones de 2006, cuando acusó a las autoridades de hablarle robado la victoria utilizando el INE (entonces denominado IFE) para validar un supuesto fraude electoral. El órgano determinó que el entonces candidato perdió las elecciones por un margen estrecho de 250.000 votos. AMLO tampoco reconoció su derrota en 2012, alegando nuevamente que la autoridad del IFE toleraba un fraude electoral.