La injusta invasión rusa de Ucrania ya ha causado enormes estragos. Las guarderías han sido destruidas, los hospitales han volado por los aires y las ciudades que han quedado rodeadas se están quedando sin alimentos ni suministros médicos. Millones de ucranianos se han convertido en desplazados, muchos de ellos huyendo a través de las fronteras.
Por ello, el resto del mundo espera que las negociaciones entre Rusia y Ucrania tengan éxito. Varios políticos de alto nivel, como el primer ministro israelí Naftali Bennett, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan y el presidente francés Emmanuel Macron, han mantenido conversaciones con Kiev y Moscú. Funcionarios rusos y ucranianos han mantenido una serie de reuniones, incluida una entre los respectivos ministros de Asuntos Exteriores el 10 de marzo.
Los resultados de estas negociaciones han sido hasta ahora mínimos, salvo los compromisos vacilantes de Rusia con los corredores humanitarios. Para entender por qué esto es así y por qué no es probable que las cosas cambien, hay que considerar las negociaciones de forma más amplia.