El pasado 7 de noviembre tuvo lugar en Madrid una manifestación histórica en el ámbito de la lucha por los derechos de las mujeres. Ángela González Carreño, una mujer cuya hija fue asesinada por su expareja en una de las visitas permitidas por un juez, se dirigía a la multitud mientras, muy cerca, miembros del partido de extrema derecha Vox trataban de empañar la protesta. Lo que el 7N se reivindicaba era el respeto a la legalidad vigente para que, por una parte, se realicen modificaciones estructurales que cambien los valores de la sociedad y, por otra, se atiendan adecuadamente las demandas de las mujeres que están siendo violentadas.
Desde 2008 según la ONU, en España han sido asesinadas 31 menores; 20 murieron durante visitas con sus padres, sancionadas por un juez. Cambios en la ley sobre violencia de género revindican la importancia de proteger a las criaturas; éstas son especialmente vulnerables en casos de custodia compartida impuesta.