
Crisis migrante en la frontera entre Venezuela y Colombia, 2015. Fuente: Wikimedia commons
El día de la muerte de Hugo Chávez, el 5 de marzo de 2012, Nicolás Maduro se convirtió en el presidente de Venezuela. Hijo de un sindicalista, Maduro empezó su carrera trabajando como conductor de autobuses para la compañía del metro de Caracas. Y ascendió desde un humilde origen en un barrio obrero del extrarradio, a la cima del poder en una Venezuela desde siempre gobernada por las oligarquías hasta que llegó Chávez a cambiarlo todo.
La gestión del legado de un líder carismático de la talla de Chávez nunca es fácil, pero bajo Maduro el país vivió una deriva autoritaria. A partir de marzo del 2017, cuando una crisis institucional y económica profunda llevó a muchos miles de venezolanos a protestar en las calles, la represión violenta de las protestas dejó más de 100 víctimas mortales, miles de heridos y un país traumatizado. El espejo de un gobierno democrático siempre a favor de la ciudadanía se había roto.