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Venezuela: voces silenciadas

La dureza con la que Maduro trata a la oposición, y las formas de tortura que esperan en las abarrotadas prisiones del país, son síntomas del fuerte deterioro que vive la democracia venezolana. Português English

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Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela. 6 de marzo 2017. Xinhua/SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.

En enero de 2016, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a 11 partidos de oposición, tomó el control del Asamblea Nacional (AN) tras ganar las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. El reparto de poder entre el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) del actual presidente Nicolás Maduro y la oposición acabó en punto muerto. En febrero de 2016, la MUD tomó la iniciativa de presentar una petición para la convocatoria de un referéndum revocatorio con el objetivo de echar a Maduro de la presidencia. Dicha petición recibió el apoyo de grandes movilizaciones contra el régimen, que se saldaron con detenciones y encarcelamientos de activistas de la oposición. En septiembre, fueron más de 170 las personas detenidas tras una manifestación en Caracas para exigir el referéndum antes de finales de 2016.

Nicolás Maduro, elegido presidente en abril de 2013 tras la muerte de Hugo Chávez, ha intensificado las medidas represivas y los abusos contra cualquier tipo de oposición. Numerosas personas críticas con el régimen, detenidas bajo acusaciones poco convincentes y escasas evidencias, sufren abusos en prisión y ven como sus juicios van postergándose una y otra vez, varios meses e incluso años. El 1 de julio de 2016 había 1.998 presos políticos en espera de juicio y condena, 96 de ellos en prisión. Con Maduro, el desprecio por el debido procedimiento legal y los derechos humanos se ha convertido en norma.